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Vacaciones en Gesell (2). Antonella

Agus, Vale y yo quedamos paralizadas en la puerta. Anto estaba en 4 agarrada del respaldo de la cama recibiendo una garchada violenta de un pibe que ni sabíamos quien era. Cami dormía como si no pasara nada, y del baño apareció otro chabón desnudo que cuando nos vio dijo "ey vinieron las otras amigas de la puta!". La puta, Antonella, no había podido aguantar ni un día su promesa de serle fiel al novio.

El chico que la estaba cogiendo se frenó, sacó su pija, que era realmente monstruosa, y pajeandose le acabó en la espalda. Anto se acostó exhausta. "Me desparramás la leche por la espalda, porfa?" pidió Anto con la mejor voz de puta. Los chicos se empezaron a reír, nosotras nos contagiamos y también nos reímos. "Es un asco eso", dijo el pibe. Valeria, la más guarra, se adelantó. "Tampoco para tanto!" y mientras decía esto desparramó la leche por la espalda de su amiga. "Que puta sos!" le gritamos casi al mismo tiempo, mientras los pendejos aplaudían desesperados.

Dejamos a Cami durmiendo y nos fuimos para el departamento de los chicos. En el camino, Anto nos contó que estos chicos se iban al otro día, y cuando ellas volvieron del boliche los encontraron en el jardín con música y alcohol haciendo una mini despedida. Se prendieron un rato, Cami se fue a dormir y ella se terminó tranzando a uno, después apareció el amigo y se los llevó a la habitación a los dos. Y el novio? Nos miró y se rio como diciendo "que querés que haga! es más fuerte que yo".

Llegamos, había 2 chicos más. Ni nos presentamos, ni hubo tiempo de elegir, el que tocaba tocaba!! por suerte, para la hora que era, estaban todos zafables y lo mejor: muy bien armados los 4. A mi me agarró un flaco alto rubio, que ya estaba casi desnudo. Me lo comí mientras con mi mano empezaba a tocarle la pija. Dormida ya era grande... me mojaba de solo imaginarla en su máximo esplendor.

Anto estaba con el pijudo que la había cogido antes y el otro chico que estaba en el departamento cuando llegamos. Agus y Vale compartían la pija del pibito que faltaba.

Me arrodillé y empecé a chuparle la pija, que cada vez estaba más dura y grande. Mientras, me tocaba la concha y jugaba con mis dedos en la entradita que chorreaba de la calentura que tenía. Cuando dejé el vergón enorme y duro, me paré y me acomodé contra la pared. 

Abrí mis piernas mientras el chabón acomodaba su verga en mi concha. De a poco, se fue abriendo paso y yo sentía como se iba ensanchando cada vez que me penetraba con ese enorme trozo de carne. No podía más que gemir y pedir que fuera más adentro.

Agus y Vale estaban atrás mío y no podía verlas, pero si sentirlas. Anto estaba a un costado, tirada en el piso, mientras el pijudo le chupaba la concha y tenía la pija del otro pibe en la cara. El pijudo se arrodilló y de una embestida se la clavó hasta el fondo. Le puso las piernas en sus hombros y se la cogía con fuerza. Anto se agarraba bien firme de la pija del otro pibe. Le pegó tal chupada que el chabón no se aguantó y le acabó en la cara.

El pibe se quería morir, mientras su amigo se reía. Yo seguía recibiendo la terrible verga del rubio. Lo detuve, saqué su pija y lo llevé hasta donde estaba Anto, que ahora otra vez, estaba en 4 siendo cogida de forma violenta por el pijudo. Le puse la pija en la boca. No podía usar las manos, que estaban apoyadas en el piso. Abrió grande la boca y el rubio la empezó a coger hasta la garganta.

Ahora si veía a Agus: sentada en la cara de Vale, que estaba acostada cogida por el otro pibe. El rubio tampoco aguantó mucho, cuando estuvo por acabar agarré su pija y la dirigí a mi pecho, para recibir su descarga y después limpiarle la pija. Agus se acercó y se la empezó a chupar, ayudándome con la limpieza. Lo tiró en una silla y ella arrodillada se dedicó a levantarsela de nuevo

Anto hizo que el pijudo frenara. Se sentó y le dijo "me quiero sentar en ese pijón". Lo acostó y agarrando el tronco lo apuntó a su concha. Largó un gemido y de golpe se sentó. Yo estaba a su lado, pasando mis manos por todo su cuerpo. La besé y podía sentir como su respiración se hacía cada vez más fuerte.

Apareció el chico que había acabado primero, poniéndome su pija en mi hombro. Dejé a mi amiga, y me dediqué a chuparle la pija a él. Agustina ya había conseguido pararle la pija al rubio y estaba cabalgándolo con ganas.

Tiré al pibito al suelo, y me senté arriba. Me empecé a mover. Tenía la pija bien larga, así que podía subir y bajar bastante. Me volvía loca. Mientras seguía con mi cabalgata, otra pija se mete en mi boca. Se la chupé un rato, y luego se fue para donde estaba Anto, que seguía moviéndose arriba del pijudo.

No se si por intuición o qué, los pendejos detectaron que la más puta lejos era Anto... y todos querían pasar al menos un rato dandole verga.

La agarró de la cabeza y la acostó contra el pijudo. Le hizo levantar la cola y apuntó la pija al culito. "Despacio!" gritó Anto. Nunca un no la muy puta. Se la empezaron a coger entre los dos. Con dificultad, le fue enterrando la verga en la colita, mientras el pijón seguía bien adentro de su concha.

Vale vino hacia donde estaba yo. Se puso a mi lado, mientras cabalgaba desesperada, y me tocaba la panza, las tetas, la cola... nos besamos y tocamos por todos lados.

Agus apareció y se acostó al lado nuestro. Vale se tiró encima y se empezaron a besar. Anto seguía recibiendo 2 pijas. Mis amigas y yo nos quedamos franeleandonos entre nosotras tiradas en el piso. En un momento, Vale se aleja y empieza a chuparle la pija a uno de los chabones que estaba solo.

Anto le gritaba al pijudo que le acabara en las tetas, mientras se las tocaba y él se pajeaba. Vale se acercó justo cuando el chabón estaba acabando. Yo no había visto que Vale había dejado que el otro pibe le acabe en la boca. Agarró al pijudo y le comió la boca, casi al mismo tiempo que se escucha un "NOOO!!" del amigo pero era tarde. Anto se paró y lo abrazó desparramando su leche en el cuerpo.

"Si te digo que me desparrames la leche, me desparramás la leche, ok?" le dijo Anto mientras le agarraba la cara, lo besaba a él y después a Vale. El chabón explotaba en bronca, pero sus amigos se empezaron a reír y no pudo decir nada. Se había vengado del chabón por hacerse el fino y aun no sabía el regalito de Valeria.

Los chicos armaron sus bolsos y se volvieron a su ciudad. Nosotras volvimos al departamento. cuando entramos, estaba el desayuno preparado y Cami sentada en la mesa. "Donde estuvieron?" nos preguntó. Nos largamos a reír las 4, nos sentamos y le contamos lo que había pasado mientras ella dormía. Después del desayuno, nos fuimos para la playa.

Estábamos tiradas en la arena tomando sol, cuando pasaron a ofrecernos artesanías unos negros africanos que parecían roperos. Les compramos un par de cosas, y cuando se fueron, Vale dijo, sin poder dejar de mirarlos: "Tengo que averiguar si es verdad lo que dicen... me quiero coger un negro!"

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