Mis sitios

Amor pirata (2)

Después de los hechos que sucedieron en mi graduación, pensé (otra vez) que nunca más volvería a pasar algo con Lucas. Me sentía culpable y encima esos últimos meses habían sido un poco caóticos en mi vida, por lo que estaba realmente mal y deprimida.

Era la semana previa a Navidad. Mi prima había venido de Buenos Aires (la prima que me había invitado al cumpleaños y donde tuve mi primera vez), y aprovechamos para ponernos al día. Le conté mis quilombos de los últimos meses y en especial el último hecho de la graduación.

- Pero Juli, dejá de preocuparte... va a volver solito!!
- Noo Pau, tiene novia a parte para que va a querer estar con una pendeja!! Encima lo dejé plantado...
- Juli... mirame. Los tipos son fáciles boluda... los provocás y listo, chau. Te tenés que convencer que podés. - si algo sabía mi prima, era calentar pija y conseguir lo que quisiera de los hombres
- No me volvió a llamar ni hablar más!
- Vos esperá y cuando lo veas provocalo y listo. Yo te voy a ayudar. 

Seguimos ideando la estrategia de conquista y me llevó de compras para asegurar "el amarre definitivo".

Pasaron unos días y provoqué un encuentro "casual" con Lucas, tal como lo habíamos planeado. Charlamos un rato, aproveché para pedirle perdón nuevamente, esta vez en persona, por lo de la graduación y dejé entender como que me hubiese gustado irme con él para garchar hasta cansarnos. No lo dije así literal, pero era la idea.

La cuestión es que entendió la indirecta, y sin mucho rodeo me tiró la onda de "recuperar el tiempo perdido", tal como había dicho mi prima. Me dijo que el fin de semana no podía, porque tenía otros compromisos (después me enteraría que el compromiso era con su novia, que el domingo se volvía a su pueblo para pasar las fiestas), pero en la semana arreglábamos y hacíamos algo.

Esperé, no lo voy a negar, ansiosa y el día llegó. Nos encontramos, fuimos a tomar algo cerca del río y después... y si, nos fuimos a garchar. Cuando me dejó en mi casa, antes de bajar del auto arreglamos para vernos la noche de Navidad. Le dije que tenía un regalo para él y quería dárselo en persona.

El 25, luego del brindis, nos juntamos con mis amigas en una casa. Pero era solo una excusa. 2am en punto, mi celular me avisaba que Lucas estaba en la puerta. "Que hacés con ese bolso?" me dijo. "Tu regalo" le respondí con un beso. Arrancó y salimos para su departamento.

Nos besamos en la cama un rato calentándonos a morir, mientras nos íbamos desvistiendo. Cuando ya estábamos con poca ropa, le pedí que se sentara en una silla y se tapara los ojos. Agarré el bolso y me fui al baño a cambiar.

El regalo que le había comprado era una chomba, aunque dudo que él recuerde bien eso. Lo que si estoy segura es que recuerda QUIEN le dio ese regalo: aparecí vestida con un trajecito de Mamá Noel super sexy: un vestidito transparente rojo, que me llegaba a la mitad de la cola, con los bordes blancos (simulando el traje del verdadero Papá Noel), guantes rojos, corpiño y tanguita (que ni se me veía) también rojos y obvio.... gorrito.

Salí con la bolsa en la mano, me paré adelante de Lucas y le dije "Feliz Navidad", estirando mis manos con su regalo (el otro). Se destapó los ojos y por un instante no pudo decir nada. Me miraba de arriba a abajo sin entender. "Dale, agarrá tu regalo!" le decía mientras le alcanzaba la bolsa con la chomba. Se levantó de golpe, tiró la bolsa al piso y me agarró del culo bien fuerte haciéndome girar para poder admirarme. Quería decir algo, pero no le salían las palabras.

Me besó todo el cuello, mientras me tiraba despacio del pelo. Yo le clavaba mis uñas en su espalda. Su mano tocaba firmemente mi culo y empezaba a buscar meterse en mi concha. En poco tiempo tenía ya sus dedos investigando mi concha que a esa altura era un mar de jugos. Desabroché su pantalón y lo tiré en la cama.

"Creo que no entendiste... que el regalo te lo doy yo" le dije metiéndome su terrible pijón en la boca. Movía mi cabeza para los costados tratando de meter más carne en mi boquita. Cuando la sacaba, levantaba la vista para mirarlo y asegurarme que viera bien como pasaba mi lengua por todo su tronco, como si de un helado se tratara, para enterrarme de vuelta su pijón hasta la garganta. Lucas me tenía agarrada de los pelos y controlaba los movimientos.

De un tirón me levantó y me acostó en la cama. "Que puta que sos pendeja, que puta que sos, me volvés loco" repetía, bajando y enterrando su cabeza entre mis piernas. "aaaayyy siii no paress chupamela dale" le gritaba, mientras él me obedecía chupándomela y metiendo 3 dedos en mi concha empapada.

Me chupó la concha un rato largo. Despacio, después fuerte, pasando su lengua por todos lados... me volvía loca. No paraba de mojarme y acabé como 2 veces. Otra vez me levanté y volví a tomar el control yo. Lo acosté en la cama y me senté arriba de él. En el movimiento se me había salido el gorrito. Lucas lo agarró y me lo dio. Me reímos de lo fetichista de la situación, pero me encantaba que siguiera el juego.

Sin dejar de cabalgarlo, me tumbé sobre él. Me acerqué y le dije al oído: "quiero toda la leche... y la quiero en la boca... ok? no puedo ensuciar este trajecito" le susurré acariciando mi cuerpo. Sus ojos se abrieron como platos y rápido se paró en la orilla de la cama. Me excitaba pensar que me iban a acabar en la boca, aunque de por si, es algo que no me gusta hacer. Pero con él es distinto. Además, me sentía en deuda.

Me senté en la cama, agarré su pija con una mano y las bolas con la otra y lo pajeaba, mientras mi lengua jugaba en su cabeza. Su forma de moverse y como empezaba a gemir me indicaban que la descarga estaba cerca. Pensé en sacar la cabeza. Pero no. Cerré los ojos, ya estaba jugada, abrí mi boca y metí la punta. Empecé a sentir chorros calientes golpear contra mi garganta. No paraba de salir!! Tragué un poco pero mucho se me escapó por la boca y chorreaba en mi cara. Me levanté y salí corriendo al baño a limpiarme.

Estaba todavía agachada lavándome cuando siento que Lucas me agarra de atrás, levanta una de mis piernas y sin más me la clava hasta el fondo. Del envión casi me rompo la cabeza contra el espejo. Con mis manos buscaba algún lugar donde agarrarme, porque con cada embestida parecía que iba a salir volando a la habitación de al lado.

Me dio vuelta, me senté en la pileta y me enterré la pija de nuevo. Ahora estaba mejor, colgada de los hombros de Lucas. Me levantó y mientras me seguía poniendo su pija me fue llevando a la cama. Un paso, una embestida. Un paso, otra embestida. Me tiró en la cama. Yo empecé a sacarme el trajecito de Mamá Noel. "Ni se te ocurra!" me gritó y volvió a chuparme la concha.

"Nooo ponemela no seas maloo" le gritaba. "Asi que querés pija, puta?" me dijo medio sacado. Un poco me asusté pero no puedo negar que esa actitud dominante me excitó aún más. Me dio vuelta y me puso en 4. Levanté mi cola mientras él me agarraba las nalgas y me las abría.

Sentí la punta de esa pija inmensa y caliente en la entrada de mi concha. Estaba empapada, no fue difícil que se deslizara con facilidad hasta el fondo. La sentía en el estómago más o menos... puff... Sentía como me desgarraba con cada embestida.

Me agarró de los pelos y me pegó una cogida zarpadísima. La cama se movió como 2 metros de la pared. Yo agarraba fuerte las sábanas. Mi concha no paraba de expulsar jugos, mientras acababa de nuevo. Me estaba matando y lo estaba disfrutando.

Su pija era como un taladro que no paraba nunca. No podía más. Me solté y me dejé caer en la cama. Se acostó arriba mío y empezó a besarme suavemente el cuello sin sacarme la pija, que la seguía teniendo clavada. Sus dedos recorrían mi espalda de abajo hacia arriba. Me estaba empezando a estremecer nuevamente. Mis manos agarraron fuerte las sábanas de nuevo y lancé un gemido... el hijo de puta me había encendido de nuevo.

Ahora me puso de costado y él se acostó atrás. Pensar que me lo quería garchar yo a él. Poco me duró la idea. Levanté una pierna, y sentí como su pija buscaba la entrada de mi concha. Con mi mano agarré el terrible garrote de Lucas y lo guié hasta la entrada. Ya no estaba tan mojada, así que hubo que empujar un poco más. Pero se sentía rico igual, esa pija me volvía loca.

Su verga en mi concha. Su boca en mis tetas. Su mano en mi clítoris. Feliz Navidad Juli!!! estaba que volaba. Lo saqué de adentro mio y me subí arriba. Ahora si, tenía que trabajar un poco yo. Levantaba mis caderas, su verga no terminaba de salir nunca. Bajaba hasta el fondo y me levantaba de nuevo. Sus manos me apretaban la cola. Sentía como sus dedos jugaban con mi agujerito de atrás. La sensación de sentir ese dedo me hizo desear...

"Mamá Noel quiere que le hagan la colita", le dije mientras me movía con fuerza y llegaba a otro orgasmo más, de solo pensar su pija entrando otra vez en mi culo. No podía parar, al contrario cada vez estaba más caliente. Me puso en 4, se embardunó la pija y mi cola con lubricante y empezó a jugar con sus dedos en mi ano. Cuando estuvo listo empezó a empujar.

Ahora no solo agarraba las sábanas sino que mordía la almohada. Le había pedido que me rompiera la cola, pero sentía que estaba siendo muy literal! La está sacando... que alivio.. aaaayyyy ahí entra de nuevoooo. Trataba de relajarme para que su verga penetrara mi colita sin piedad. Cuando se empezó a acostumbar, me empecé a mover yo tratando de enterrar más pija. Creo que no entraba ni la mitad, pero cada embestida me desmayaba.

Ya no daba más, me rendí. Así que le supliqué que parara y me enchastrara toda. Me acosté boca arriba y levantándome el vestidito esperé la descarga en mi panza. "Dame la lechita... dame la lechita" le decía haciendo pucherito mientras él se pajeaba desesperado encima mio. No podía creer que todavía tuviera tanta leche para darme. Me bañó toda. Mientras él acababa yo me desparramaba toda la leche por mi cuerpo.

Se acostó al lado mío para descansar. En un rato, habría otro round. A partir de ese año, todas las Navidades Lucas recibe su regalito de parte de Mamá Noel...


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