Vacaciones en Gesell (4). Camila


Camila era la más recatada de todas. No era de esas chicas que se visten tapadas hasta los tobillos, ni que no entendía las indirectas o no cazaba el doble sentido. Era muy despierta, muy estudiosa, salía con frecuencia y también se comía a algún que otro chico pero era todo hasta ahí.

Había tenido un novio, varios meses, que de un día para otro la dejó. El comentario (tal vez mal intencionado, ella nunca lo confirmó) era que no había querido tener sexo y el flaco se cansó porque si algo era Camila, era franelera. Pero después arrugaba. Tal vez la imagen de familia bien e ideal que siempre mostraban sus padres le jugaba en contra a la hora de soltarse.

La cuestión es que ella sabía como éramos nosotras, y quiso venir igual. Era nuestra amiga y siempre la respetamos, nunca la presionamos. En el viaje la pasamos súper bien, ella se mataba de la risa con nuestras aventuras, aunque siempre mirándolas de afuera.

Una de las últimas noches, nos fuimos para el boliche. Con varios días en Gesell, el ganado se nos juntaba seguido en las noches. Era complicado andar comiéndose a alguno, escondiéndose de otro que no querías volver a estar. Habíamos tomado bastante, demasiado, y estábamos todas muy alegres. Cami se empezó a sentir un poco mal y dijo que se iba para el departamento. Le dijimos que nos íbamos todas, pero insistió en que nos quedáramos, que se volvía sola (no era muy lejos).

Al rato que se fue, me sentí un poco preocupada por ella. Dejé al chongo con el que estaba (ya aburrida, la verdad) y busqué a mis amigas. A Vale no la encontré (tiene la genial capacidad de desaparecer), Agus y Anto hablaban con un grupo de chicos, con los que habíamos estado las últimas noches. Uno de ellos se la garchó a Anto todos los días. Si, la que había cambiado e iba a serle fiel al novio.

Me acerqué y les dije que me volvía yo también, porque estaba preocupada por ver como estaba Camila. El susto que me pegué cuando entré al departamento es difícil describir. Sentados en la mesa mirando tele había dos pibes semidesnudos. Cuando los vi bien los reconocí. Eran amigos de un chico que había estado comiéndose Cami. "Qué hacen acá?", les pregunté. Mis sospechas se despejaron cuando de la habitación escuché unos gemidos. Los chicos empezaron a reírse

- Camila está cogiendo!! no lo puedo creer jaja- dije feliz por mi amiga- y ustedes que hacen así en bolas?

La respuesta aún hoy no la puedo creer

- Nos cogió a los 3. Estamos empezando la segunda vuelta-

Mirala vos a la Cami poniéndose al día!! No me aguanté y quise ir a espiar. Abrí un poco la puerta: la santita estaba acostada con las piernas abiertas suspendidas en el aire, mientras el pibe le daba con todo.

"Que hija de putaa!!" pensé para mi. Volví a la cocina donde estaban los pibes. Charlamos un rato, pero inevitablemente terminé arrodillada (otra vez) chupandosela a los dos pibes. No tenían pijas muy grandes, y la verdad me alegré por la virgen conchita de mi amiga.

Senté a uno de los pibes en una silla, y me puse arriba. El otro se paró al lado mío, ofreciéndome la verga para chupar. Empecé a levantarme y bajar en esa poronga, mientras con la mano pajeaba al otro chabón. A veces me la metía en la boca y me la tragaba haciendo que el pendejo largara unos gemidos que me encantaban.

En un momento, se abre la puerta y entran Cami con su amante. "Juli que haces??" me dijo. "Los querías a todos para vos, puta? vení y ayudame!" le grité sin dejar de cabalgar a mi macho. Agarró al flaco parado al lado mío y lo sentó en otra silla. Se clavó la pija en la concha y empezó a moverse. Se movía desesperada. Había descubierto el placer de un buen polvo y no quería soltarlo "ay si ay si dale dale" gritaba.

El otro pibe estaba paradito solito en la puerta mirando. Su pija estaba totalmente muerta, por la cogida de hacía un rato. Empecé a acelerar el ritmo hasta sentir como el chabón empezaba a respirar más fuerte tratando de evitar lo inevitable. Me paré y lo pajié contra mis tetas hasta que me largó toda la leche. Me paré y fui hasta donde estaba Cami, la abracé por la espalda y me limpié la acabada. "Bienvenida" le dije dándole un beso. Después me fui a levantar al muerto.

Lo empujé contra la pared y bajé directamente a su pija. Este la tenía mucho más grande que sus amigos, se notaba porque dormida tenía buen tamaño. Empecé a chuparle la verga flácida, hasta que empecé a sentir como crecía en mi boca. No pude evitar que se me escaparan varios "mmmm" de placer cuando sentía esto. Me calienta chupar una pija dormida y sentir como se agranda en mi boca. Me moja mucho.

Cami había hecho acabar al pibe, que le pidió que se la chupara. Ella le dijo que no, entonces yo lo llamé. Se acercó y empecé a limpiarle la pija, mientras seguía pajeando al otro chabón de la pija grande. Fui alternando entre las dos un rato. Me di vuelta y vi como ella estaba acostada en el piso y el tercer flaco le chupaba la concha. Se movía como poseída por el demonio y gritaba desencajada.

Al rato tenía ya las 2 pijas duras para mi. La del que había llegado último realmente era grande, no tan larga pero si gruesa. Lo acosté en el piso y me senté arriba de la gorda poronga. Tiré mi cuerpo hacia adelante, levantando mi cola, mientras él me agarraba las nalgas y me cogía. "Poneme el dedo en el culo. Quiero que me la pongas por el culo dale" le pedí. El otro pibe se quedó mirando pajeándose en mi boca. Exploté en un orgasmo terrible con la pija en mi concha, el dedo en el culo y la otra verga ahogando el grito en la garganta.

El chabón que estaba peteando sacó la verga y se puso atrás mío. Apuntó la pija y empezó a empujar en mi colita, pero no entraba, estaba muy seca. La llamé a Camila, que se acercó y se la chupó un rato. "Escupila" le dije, mientras seguía cabalgando al pijón. Me miró medio con asco, pero le soltó un escupitajo, la pajeó y se la chupó de nuevo.

Después de eso si, estaba lista para entrar en mi culo. La pija se deslizó con facilidad. Se empezaron a mover los dos adentro mío. Yo me desmayaba del placer. No tardé en acabar un par de veces más. El pibe que estaba en mi culo tampoco aguantó mucho. Le pedí que me tirara la leche en la espalda. La sacó y casi al instante sentí el chorro de leche caliente caer sobre mi cola.

Cami estaba en 4, recibiendo pijal. Llamé a otro de los chicos y le puse su pija en la boca. "Ahora si, te recibiste de trola!". Agarré al tercero y lo violé: lo tiré al piso y me subí arriba. Empecé a levantar mi culo y bajar con fuerzas. El pibe no duró ni 1 minuto. Me fui como loba en celo al otro, que recibía la mamada de Cami y le hice lo mismo.

El pijudo seguía con la pija durísima y taladrando un rato la cerradita concha de Camila, hasta que pidió que frenara. Cuando la sacó, mi amiga se desplomó en el piso con una sonrisa de oreja a oreja. El pijudo se paró sobre ella pajeandose, hasta acabar en la espalda y la cola.

Los chicos se cambiaron y se fueron. Bah, los echamos! Nos fuimos a dormir y nos acostamos las dos juntas en la cama. Al otro día le dolía todo pobre, pero estaba recontra alegre y feliz. Cuando llegaron las chicas les contamos y todas la felicitaron, como si se hubiese graduado. Una lástima que haya descubierto su costado de zorra justo cuando nos estábamos volviendo.

Llegó el momento de pegar la vuelta. En la terminal de Rosario, estaban nuestras familias esperándonos. Cami bajó y saludó a sus padres muy contenta, que desconocían que la hija que volvió no era la misma que la que se fue.

A Anto la fue a buscar el novio, el pobre cornudo que estaba re feliz por volver a ver a "su amor", a la que abrazó y levantó por el aire y se dieron un beso super largo. Si supiera cuanta leche pasó por ahí! Cuando Anto le dijo "no sabés como te extrañé mi amor!" nos tuvimos que ir y esconder porque nos matábamos de la risa imaginando todas las que se había mandado. Aunque nosotras no nos habíamos quedado atrás.

Vacaciones en Gesell (3). Valeria

"Me quiero coger a un negro!!! Es más. A ese!", dijo Vale mientras señalaba a uno de los chicos q nos habían venido a ofrecer artesanías, aros, collares y esas cosas...

Los días que siguieron, Vale le histeriqueó a más no poder al pobre chabón. Si algo caracteriza a mi amiga, son las tetas. Siempre que se ponía para hablarle, no perdía oportunidad para acomodarlas o rozarlas para llevar la vista del negro, que se le iban los ojitos.

Nos enteramos que era de Haití, habían venido a trabajar en las vacaciones y estaba viviendo junto a otros 5 chicos en un departamento cerca de la playa. El nombre era William o Wilfred... no se, algo con W... para la historia lo llamaremos W (?)

Un día, cuando W estaba haciendo su ronda cerca de donde estábamos, Vale se paró sin dejar de mirarlo y encaró para unos médanos. El negro no tardó un segundo en dejarle las cosas a su compañero y encaró para donde había ido Valeria. Nosotras nos moríamos de la risa mirando todo. Después de un rato, W sale y pasa por al lado nuestro, nos mira y se sonríe. Vale apareció unos minutos después.

- Yyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!- le gritamos las 4 al mismo tiempo.
- Puff... me lo comí un rato. No daba para más... Como besa el hijo de puta!! y me hice la boluda y toqué abajo... - Nos hizo con sus manos una seña como "ENORRRRMEEE!!"
- Boluda te rompe eso!!
- Jaja.. bueno, no se... quiero probar! y punto!!! El tema es que en la casa de él no da, viven como 5 locos... además debe ser una mugre!! y al departamento nuestro no lo llevo ni loca. Putas si, pero chetas limpias al fin...

Los días pasaban y Vale estaba cada vez más caliente con el pibe. Todos los días se hacían una escapadita al médano a darse unos besos, pero nunca pasaba de eso. Hasta que un día, W le dice que habló con uno de los guardavidas y arregló para que le hiciera el favor de dejarle usar el lugar donde tenían una oficina y consultorio de primeros auxilios.

Se iban a encontrar al final del día en la puerta. Ahí le empezó a agarrar un cagazo de novela a la boluda, diciendo que si iba a estar el otro tipo capaz querían garcharla entre los dos; y si ella no quería... Cuestión que tanto me taladró la cabeza que me ofrecí a acompañarla.

Al caer la tarde, fuimos al lugar que nos había indicado W. Cuando llegamos estaban los dos, el negro y el guardavidas que le hacía el aguante. Para mi (grata) sorpresa, era un pendejo, de unos 22 años que se partía solito pobre.

Apenas se vieron Vale y W se besaron apasionadamente. Sin decir nada la agarró de la mano y la llevó para adentro. El rostro de Vale tenía una sonrisa de oreja a oreja. Nos presentamos con el guardavidas, hicimos un par de bromas obvias de la situación y le pregunté si había algún lugar por donde espiar porque no me lo quería perder por nada.

Me llevó atrás de la casilla que había una ventana que daba como a un consultorio, con una camilla. Vale estaba acostada con las piernas colgando a los costados, y W entre sus piernas chupandole la concha. El negro era enorme para el cuerpo de mi amiga. Arrodillado en su concha, con sus manos llegaba casi hasta la boca, donde aprovechaba para humedecerse los dedos y después pasearlos por sus tetas. Mi amiga tenía los ojos cerrados y estaba disfrutando como loca.

W se paró, Vale se sentó y le empezó a tocar la pija. Con su mano seguía el largo, y se empezó a reír tapándose la boca. El negro se rio y de un saque peló una pija gigante. A Vale se le borró la sonrisa del rostro y sus ojos se abrieron dejando escapar un "ahahhh noooo!!! hijo de puuuuuuuta!"... W agarró la mano de Vale y la guío hasta la pija... "Encima todavía no la tenés dura!!!!!", seguía sorprendiéndose. Afuera el chico y yo no podíamos creerlo tampoco. Nos empezamos a reír pero a mi me daba un poco de miedo por ella.

Meterla en la boca era una tarea prácticamente imposible: de casualidad pudo meter con mucho esfuerzo la cabeza y poco más. Con las dos manos tenía agarrado el tronco, y aún así sobraba carne. Calculo que para cubrirlo por completo hacían falta 3 o 4 manos y para agarrarla a lo ancho tenías que juntar las dos manos y de casualidad llegaba a tocarse los dedos. Una bestia!

Vale seguía sentada en la camilla. W se le tiró encima y la empezó a besar desaforadamente, recorriendo con sus gigantes manos todo su cuerpo. Sus dedos se dirigieron a su concha. Le puso uno... después dos... llegó a meterle 4 dedos y a moverlos adentro, cosa que hacía delirar a vale. Le decía cosas al oído que encendían más a mi amiga.

De repente el momento esperado, y/o temido: agarró a Vale de las piernas y la trajo hasta la orilla, abrió sus piernas y tomando con sus manos su pijón lo apuntó a la conchita de Vale. Ella cerró los ojos, aguantando el dolor mientras el negro seguía metiendo. La sacaba y volvía a entrar. Vale se apoyó con sus manos en la camilla, mientras seguían perforándola, hasta que saltó y puso una mano en la pija del negro como marcándole que más no entraba. Quedaba la mitad afuera más o menos.

Pero eso no impidió que W empezara a moverse, y cada vez a un ritmo más loco. Vale gritaba como si la estuvieran matando. "Paráaa más despacio!!!" decía entre gemidos, pero no le hacían caso. El negro agarraba las piernas de Vale y las empujaba contra su cuerpo, de la fuerza que hacía movía la camilla, a mi amiga, todo.. era una bestia. De a ratos Vale ponía su mano en la pija para pararlo y que no la metiera tanto, pero era en vano.

W se subió arriba de la camilla, poniendo las rodillas de Vale en su pecho. La primera embestida fue terrible. Mi amiga pegó un grito de dolor que hizo parar a la bestia. Después asintió con la cabeza, como diciendo que estaba todo ok, y el negro siguió.

Yo afuera miraba sin saber que hacer. Interrumpir no iba a interrumpir, pero el negro la estaba matando. Me doy vuelta y veo al pendejo guardavidas tocándose la pija mientras me miraba el culo. Cuando me vio dar vuelta disimuló que miraba para otro lado... "Calienta mirar esto, no?" le dije mientras mi mano bajaba por mi panza. El pendejo se me acercó y luego de un beso corto, se bajó la malla... "no te vas a reír, no?" me dijo mientras se agarraba la pija, en alusión que no era ni parecida a la del negro.

Me reí y me arrodillé en la arena para chupársela. Los gritos de Vale me calentaban aún más. Como no la tenía muy grande, me la tragué hasta el fondo dejándole saliva cuando la sacaba. Mi concha estaba mojadísima. Necesitaba esa pija adentro. Me paré y apoyé mis manos contra la ventana. El pendejo se puso atrás mío y me penetró, luego de correr la bikini para un costado.

Mientras me penetraba, adentro mi amiga seguía sufriendo con W. Ahora la había arrastrado hasta un escritorio, y la tenía parada de espaldas, con el cuerpo acostado sobre la tabla. Vale solo decía "noo... paráaa.. noo" mientras W sin piedad la rompía con fuerza. Las manos de Vale buscaban el cuerpo del negro para frenarle el ritmo, pero era imposible.

No se si fue impresión mía o de verdad, pero me pareció que ahora tenía casi toda la pija adentro. También jugaba con sus dedos en el culo de mi amiga, tenía dos moviéndolos en círculos, mientras escupía para que se mantenga lubricado.

"Dale pendejo más fuerte!" le gritaba a mi chico, que al lado de la bestia negra, parecía que me estaba acariciando. W se acostó en la camilla. Vale se trepó y se sentó arriba de la anaconda. Ahora que estaba recta parecía aun más grande. Pude ver el rostro demacrado de mi amiga, despeinada y traspirada de la garchada bestial que estaba recibiendo

Se sentó despacio, y se fue moviendo a su ritmo. Al parecer aprovechaba para descansar, porque ahora los gritos eran gemidos placenteros. Pero no por mucho. W le agarró las nalgas y empezó a moverse él estando acostado con violencia. Mi amiga no sabía de donde agarrarse para no salir volando. Otra vez gritando como loca... y yo recibiendo caricias.


"Ya termino" siento que dice el pendejo. "Ya?" pensé yo. No sabía ni cuanto tiempo había pasado, pero el negro todavía seguía bombeando como loco a Vale y yo... bueno... Me arrodillé y volví a chuparsela. Lo pajeaba con fuerza, para que acabe y poder seguir mirando qué pasaba con Vale. El pibe no acababa.

De adentro escucho "nooo ni locaaa el culo noooooo!!!!". Dejé al pendejo ahí y me levanté de golpe a ver por la ventana. W estaba tratando de convencer a Vale que le entregue el culo!!! No escuchaba qué decían, pero a algún arreglo llegaron, porque se puso en 4 de nuevo. W separó sus nalgas y empezó a lamerle el culo, lo escupía, lo chupaba, le metía la lengua; después empezó a meter los dedos... estuvo un rato largo chupándoselo. Mi vista no podía salir de la terrible pija que le colgaba totalmente erecta.

Me había olvidado del pendejo! Cuando me di vuelta, estaba pajeándose solito pobre. Me arrodillé y se la seguí chupando hasta que largó toda la lechita. Me ensució un poco las manos y el resto fue a la arena. Me levanté de nuevo y fui a ver a Vale.

W todavía seguía chupando el culo de mi amiga. Se paró y sin sacar sus dedos, apuntó la pija a la entrada. Cambió los dedos por la cabezota de su poronga y de a poco empezó a entrar... "ay ay ay ay, no no no no.. paraaaa!" gritó Vale, pero esta vez W le hizo caso. "Dale" ordenó mi amiga y siguió entrando... "hasta ahi!"... y se paró. Había entrado poco más de la cabeza, pero era tan ancha que no dejaba entrar más nada. Sacaba y ponía su poronga, con movimientos ahora más tranquilos y cuidados... W levantó la cabeza y gritó "acabooo"... Vale le gritó desesperada que quería toda la leche en la cara

Sacó la pija del culo y mi amiga se dejó caer en el piso, acostándose boca arriba. W se arrodilló a la altura de su cabeza, y tomando la pija con sus manos se pajeó y descargó un par de lechazos en la cara. La muy puta se limpió la leche en su rostro con sus dedos, llevándoselos a la boca. Después agarró la pija y se la chupó limpiándola. W se paró, y se cambió. La pija aún era enorme y se le marcaba toda en el pantalón. Vale seguía en el piso. "No me puedo levantar! Ayudame!".

Al rato salieron. Los chicos se quedaron charlando, y nosotras nos fuimos. "Abrazame Juli, ayudame a caminar que no siento las piernas". Me empecé a reír a carcajadas. "Como experiencia muy lindo, pero NUNCA MÁS..." me dijo.

Volvimos al departamento. Yo terminé con las rodillas raspadas, de estar arrodillada en la arena. A Vale le dolieron las piernas casi todo el viaje. Los primeros días casi no podía ni caminar. W vino a buscar a Vale varias veces para garchar de nuevo, pero ella no quería saber nada. "Dale boluda una vez más" nos reíamos... de repente, nos miramos entre nosotras y la miramos a Cami... "Y vos?? venís muy santita..."

Vacaciones en Gesell (2). Antonella

Agus, Vale y yo quedamos paralizadas en la puerta. Anto estaba en 4 agarrada del respaldo de la cama recibiendo una garchada violenta de un pibe que ni sabíamos quien era. Cami dormía como si no pasara nada, y del baño apareció otro chabón desnudo que cuando nos vio dijo "ey vinieron las otras amigas de la puta!". La puta, Antonella, no había podido aguantar ni un día su promesa de serle fiel al novio.

El chico que la estaba cogiendo se frenó, sacó su pija, que era realmente monstruosa, y pajeandose le acabó en la espalda. Anto se acostó exhausta. "Me desparramás la leche por la espalda, porfa?" pidió Anto con la mejor voz de puta. Los chicos se empezaron a reír, nosotras nos contagiamos y también nos reímos. "Es un asco eso", dijo el pibe. Valeria, la más guarra, se adelantó. "Tampoco para tanto!" y mientras decía esto desparramó la leche por la espalda de su amiga. "Que puta sos!" le gritamos casi al mismo tiempo, mientras los pendejos aplaudían desesperados.

Dejamos a Cami durmiendo y nos fuimos para el departamento de los chicos. En el camino, Anto nos contó que estos chicos se iban al otro día, y cuando ellas volvieron del boliche los encontraron en el jardín con música y alcohol haciendo una mini despedida. Se prendieron un rato, Cami se fue a dormir y ella se terminó tranzando a uno, después apareció el amigo y se los llevó a la habitación a los dos. Y el novio? Nos miró y se rio como diciendo "que querés que haga! es más fuerte que yo".

Llegamos, había 2 chicos más. Ni nos presentamos, ni hubo tiempo de elegir, el que tocaba tocaba!! por suerte, para la hora que era, estaban todos zafables y lo mejor: muy bien armados los 4. A mi me agarró un flaco alto rubio, que ya estaba casi desnudo. Me lo comí mientras con mi mano empezaba a tocarle la pija. Dormida ya era grande... me mojaba de solo imaginarla en su máximo esplendor.

Anto estaba con el pijudo que la había cogido antes y el otro chico que estaba en el departamento cuando llegamos. Agus y Vale compartían la pija del pibito que faltaba.

Me arrodillé y empecé a chuparle la pija, que cada vez estaba más dura y grande. Mientras, me tocaba la concha y jugaba con mis dedos en la entradita que chorreaba de la calentura que tenía. Cuando dejé el vergón enorme y duro, me paré y me acomodé contra la pared. 

Abrí mis piernas mientras el chabón acomodaba su verga en mi concha. De a poco, se fue abriendo paso y yo sentía como se iba ensanchando cada vez que me penetraba con ese enorme trozo de carne. No podía más que gemir y pedir que fuera más adentro.

Agus y Vale estaban atrás mío y no podía verlas, pero si sentirlas. Anto estaba a un costado, tirada en el piso, mientras el pijudo le chupaba la concha y tenía la pija del otro pibe en la cara. El pijudo se arrodilló y de una embestida se la clavó hasta el fondo. Le puso las piernas en sus hombros y se la cogía con fuerza. Anto se agarraba bien firme de la pija del otro pibe. Le pegó tal chupada que el chabón no se aguantó y le acabó en la cara.

El pibe se quería morir, mientras su amigo se reía. Yo seguía recibiendo la terrible verga del rubio. Lo detuve, saqué su pija y lo llevé hasta donde estaba Anto, que ahora otra vez, estaba en 4 siendo cogida de forma violenta por el pijudo. Le puse la pija en la boca. No podía usar las manos, que estaban apoyadas en el piso. Abrió grande la boca y el rubio la empezó a coger hasta la garganta.

Ahora si veía a Agus: sentada en la cara de Vale, que estaba acostada cogida por el otro pibe. El rubio tampoco aguantó mucho, cuando estuvo por acabar agarré su pija y la dirigí a mi pecho, para recibir su descarga y después limpiarle la pija. Agus se acercó y se la empezó a chupar, ayudándome con la limpieza. Lo tiró en una silla y ella arrodillada se dedicó a levantarsela de nuevo

Anto hizo que el pijudo frenara. Se sentó y le dijo "me quiero sentar en ese pijón". Lo acostó y agarrando el tronco lo apuntó a su concha. Largó un gemido y de golpe se sentó. Yo estaba a su lado, pasando mis manos por todo su cuerpo. La besé y podía sentir como su respiración se hacía cada vez más fuerte.

Apareció el chico que había acabado primero, poniéndome su pija en mi hombro. Dejé a mi amiga, y me dediqué a chuparle la pija a él. Agustina ya había conseguido pararle la pija al rubio y estaba cabalgándolo con ganas.

Tiré al pibito al suelo, y me senté arriba. Me empecé a mover. Tenía la pija bien larga, así que podía subir y bajar bastante. Me volvía loca. Mientras seguía con mi cabalgata, otra pija se mete en mi boca. Se la chupé un rato, y luego se fue para donde estaba Anto, que seguía moviéndose arriba del pijudo.

No se si por intuición o qué, los pendejos detectaron que la más puta lejos era Anto... y todos querían pasar al menos un rato dandole verga.

La agarró de la cabeza y la acostó contra el pijudo. Le hizo levantar la cola y apuntó la pija al culito. "Despacio!" gritó Anto. Nunca un no la muy puta. Se la empezaron a coger entre los dos. Con dificultad, le fue enterrando la verga en la colita, mientras el pijón seguía bien adentro de su concha.

Vale vino hacia donde estaba yo. Se puso a mi lado, mientras cabalgaba desesperada, y me tocaba la panza, las tetas, la cola... nos besamos y tocamos por todos lados.

Agus apareció y se acostó al lado nuestro. Vale se tiró encima y se empezaron a besar. Anto seguía recibiendo 2 pijas. Mis amigas y yo nos quedamos franeleandonos entre nosotras tiradas en el piso. En un momento, Vale se aleja y empieza a chuparle la pija a uno de los chabones que estaba solo.

Anto le gritaba al pijudo que le acabara en las tetas, mientras se las tocaba y él se pajeaba. Vale se acercó justo cuando el chabón estaba acabando. Yo no había visto que Vale había dejado que el otro pibe le acabe en la boca. Agarró al pijudo y le comió la boca, casi al mismo tiempo que se escucha un "NOOO!!" del amigo pero era tarde. Anto se paró y lo abrazó desparramando su leche en el cuerpo.

"Si te digo que me desparrames la leche, me desparramás la leche, ok?" le dijo Anto mientras le agarraba la cara, lo besaba a él y después a Vale. El chabón explotaba en bronca, pero sus amigos se empezaron a reír y no pudo decir nada. Se había vengado del chabón por hacerse el fino y aun no sabía el regalito de Valeria.

Los chicos armaron sus bolsos y se volvieron a su ciudad. Nosotras volvimos al departamento. cuando entramos, estaba el desayuno preparado y Cami sentada en la mesa. "Donde estuvieron?" nos preguntó. Nos largamos a reír las 4, nos sentamos y le contamos lo que había pasado mientras ella dormía. Después del desayuno, nos fuimos para la playa.

Estábamos tiradas en la arena tomando sol, cuando pasaron a ofrecernos artesanías unos negros africanos que parecían roperos. Les compramos un par de cosas, y cuando se fueron, Vale dijo, sin poder dejar de mirarlos: "Tengo que averiguar si es verdad lo que dicen... me quiero coger un negro!"

Vacaciones en Gesell (1). Agustina

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