Vacaciones en Gesell (4). Camila


Camila era la más recatada de todas. No era de esas chicas que se visten tapadas hasta los tobillos, ni que no entendía las indirectas o no cazaba el doble sentido. Era muy despierta, muy estudiosa, salía con frecuencia y también se comía a algún que otro chico pero era todo hasta ahí.

Había tenido un novio, varios meses, que de un día para otro la dejó. El comentario (tal vez mal intencionado, ella nunca lo confirmó) era que no había querido tener sexo y el flaco se cansó porque si algo era Camila, era franelera. Pero después arrugaba. Tal vez la imagen de familia bien e ideal que siempre mostraban sus padres le jugaba en contra a la hora de soltarse.

La cuestión es que ella sabía como éramos nosotras, y quiso venir igual. Era nuestra amiga y siempre la respetamos, nunca la presionamos. En el viaje la pasamos súper bien, ella se mataba de la risa con nuestras aventuras, aunque siempre mirándolas de afuera.

Una de las últimas noches, nos fuimos para el boliche. Con varios días en Gesell, el ganado se nos juntaba seguido en las noches. Era complicado andar comiéndose a alguno, escondiéndose de otro que no querías volver a estar. Habíamos tomado bastante, demasiado, y estábamos todas muy alegres. Cami se empezó a sentir un poco mal y dijo que se iba para el departamento. Le dijimos que nos íbamos todas, pero insistió en que nos quedáramos, que se volvía sola (no era muy lejos).

Al rato que se fue, me sentí un poco preocupada por ella. Dejé al chongo con el que estaba (ya aburrida, la verdad) y busqué a mis amigas. A Vale no la encontré (tiene la genial capacidad de desaparecer), Agus y Anto hablaban con un grupo de chicos, con los que habíamos estado las últimas noches. Uno de ellos se la garchó a Anto todos los días. Si, la que había cambiado e iba a serle fiel al novio.

Me acerqué y les dije que me volvía yo también, porque estaba preocupada por ver como estaba Camila. El susto que me pegué cuando entré al departamento es difícil describir. Sentados en la mesa mirando tele había dos pibes semidesnudos. Cuando los vi bien los reconocí. Eran amigos de un chico que había estado comiéndose Cami. "Qué hacen acá?", les pregunté. Mis sospechas se despejaron cuando de la habitación escuché unos gemidos. Los chicos empezaron a reírse

- Camila está cogiendo!! no lo puedo creer jaja- dije feliz por mi amiga- y ustedes que hacen así en bolas?

La respuesta aún hoy no la puedo creer

- Nos cogió a los 3. Estamos empezando la segunda vuelta-

Mirala vos a la Cami poniéndose al día!! No me aguanté y quise ir a espiar. Abrí un poco la puerta: la santita estaba acostada con las piernas abiertas suspendidas en el aire, mientras el pibe le daba con todo.

"Que hija de putaa!!" pensé para mi. Volví a la cocina donde estaban los pibes. Charlamos un rato, pero inevitablemente terminé arrodillada (otra vez) chupandosela a los dos pibes. No tenían pijas muy grandes, y la verdad me alegré por la virgen conchita de mi amiga.

Senté a uno de los pibes en una silla, y me puse arriba. El otro se paró al lado mío, ofreciéndome la verga para chupar. Empecé a levantarme y bajar en esa poronga, mientras con la mano pajeaba al otro chabón. A veces me la metía en la boca y me la tragaba haciendo que el pendejo largara unos gemidos que me encantaban.

En un momento, se abre la puerta y entran Cami con su amante. "Juli que haces??" me dijo. "Los querías a todos para vos, puta? vení y ayudame!" le grité sin dejar de cabalgar a mi macho. Agarró al flaco parado al lado mío y lo sentó en otra silla. Se clavó la pija en la concha y empezó a moverse. Se movía desesperada. Había descubierto el placer de un buen polvo y no quería soltarlo "ay si ay si dale dale" gritaba.

El otro pibe estaba paradito solito en la puerta mirando. Su pija estaba totalmente muerta, por la cogida de hacía un rato. Empecé a acelerar el ritmo hasta sentir como el chabón empezaba a respirar más fuerte tratando de evitar lo inevitable. Me paré y lo pajié contra mis tetas hasta que me largó toda la leche. Me paré y fui hasta donde estaba Cami, la abracé por la espalda y me limpié la acabada. "Bienvenida" le dije dándole un beso. Después me fui a levantar al muerto.

Lo empujé contra la pared y bajé directamente a su pija. Este la tenía mucho más grande que sus amigos, se notaba porque dormida tenía buen tamaño. Empecé a chuparle la verga flácida, hasta que empecé a sentir como crecía en mi boca. No pude evitar que se me escaparan varios "mmmm" de placer cuando sentía esto. Me calienta chupar una pija dormida y sentir como se agranda en mi boca. Me moja mucho.

Cami había hecho acabar al pibe, que le pidió que se la chupara. Ella le dijo que no, entonces yo lo llamé. Se acercó y empecé a limpiarle la pija, mientras seguía pajeando al otro chabón de la pija grande. Fui alternando entre las dos un rato. Me di vuelta y vi como ella estaba acostada en el piso y el tercer flaco le chupaba la concha. Se movía como poseída por el demonio y gritaba desencajada.

Al rato tenía ya las 2 pijas duras para mi. La del que había llegado último realmente era grande, no tan larga pero si gruesa. Lo acosté en el piso y me senté arriba de la gorda poronga. Tiré mi cuerpo hacia adelante, levantando mi cola, mientras él me agarraba las nalgas y me cogía. "Poneme el dedo en el culo. Quiero que me la pongas por el culo dale" le pedí. El otro pibe se quedó mirando pajeándose en mi boca. Exploté en un orgasmo terrible con la pija en mi concha, el dedo en el culo y la otra verga ahogando el grito en la garganta.

El chabón que estaba peteando sacó la verga y se puso atrás mío. Apuntó la pija y empezó a empujar en mi colita, pero no entraba, estaba muy seca. La llamé a Camila, que se acercó y se la chupó un rato. "Escupila" le dije, mientras seguía cabalgando al pijón. Me miró medio con asco, pero le soltó un escupitajo, la pajeó y se la chupó de nuevo.

Después de eso si, estaba lista para entrar en mi culo. La pija se deslizó con facilidad. Se empezaron a mover los dos adentro mío. Yo me desmayaba del placer. No tardé en acabar un par de veces más. El pibe que estaba en mi culo tampoco aguantó mucho. Le pedí que me tirara la leche en la espalda. La sacó y casi al instante sentí el chorro de leche caliente caer sobre mi cola.

Cami estaba en 4, recibiendo pijal. Llamé a otro de los chicos y le puse su pija en la boca. "Ahora si, te recibiste de trola!". Agarré al tercero y lo violé: lo tiré al piso y me subí arriba. Empecé a levantar mi culo y bajar con fuerzas. El pibe no duró ni 1 minuto. Me fui como loba en celo al otro, que recibía la mamada de Cami y le hice lo mismo.

El pijudo seguía con la pija durísima y taladrando un rato la cerradita concha de Camila, hasta que pidió que frenara. Cuando la sacó, mi amiga se desplomó en el piso con una sonrisa de oreja a oreja. El pijudo se paró sobre ella pajeandose, hasta acabar en la espalda y la cola.

Los chicos se cambiaron y se fueron. Bah, los echamos! Nos fuimos a dormir y nos acostamos las dos juntas en la cama. Al otro día le dolía todo pobre, pero estaba recontra alegre y feliz. Cuando llegaron las chicas les contamos y todas la felicitaron, como si se hubiese graduado. Una lástima que haya descubierto su costado de zorra justo cuando nos estábamos volviendo.

Llegó el momento de pegar la vuelta. En la terminal de Rosario, estaban nuestras familias esperándonos. Cami bajó y saludó a sus padres muy contenta, que desconocían que la hija que volvió no era la misma que la que se fue.

A Anto la fue a buscar el novio, el pobre cornudo que estaba re feliz por volver a ver a "su amor", a la que abrazó y levantó por el aire y se dieron un beso super largo. Si supiera cuanta leche pasó por ahí! Cuando Anto le dijo "no sabés como te extrañé mi amor!" nos tuvimos que ir y esconder porque nos matábamos de la risa imaginando todas las que se había mandado. Aunque nosotras no nos habíamos quedado atrás.

Vacaciones en Gesell (3). Valeria

"Me quiero coger a un negro!!! Es más. A ese!", dijo Vale mientras señalaba a uno de los chicos q nos habían venido a ofrecer artesanías, aros, collares y esas cosas...

Los días que siguieron, Vale le histeriqueó a más no poder al pobre chabón. Si algo caracteriza a mi amiga, son las tetas. Siempre que se ponía para hablarle, no perdía oportunidad para acomodarlas o rozarlas para llevar la vista del negro, que se le iban los ojitos.

Nos enteramos que era de Haití, habían venido a trabajar en las vacaciones y estaba viviendo junto a otros 5 chicos en un departamento cerca de la playa. El nombre era William o Wilfred... no se, algo con W... para la historia lo llamaremos W (?)

Un día, cuando W estaba haciendo su ronda cerca de donde estábamos, Vale se paró sin dejar de mirarlo y encaró para unos médanos. El negro no tardó un segundo en dejarle las cosas a su compañero y encaró para donde había ido Valeria. Nosotras nos moríamos de la risa mirando todo. Después de un rato, W sale y pasa por al lado nuestro, nos mira y se sonríe. Vale apareció unos minutos después.

- Yyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!- le gritamos las 4 al mismo tiempo.
- Puff... me lo comí un rato. No daba para más... Como besa el hijo de puta!! y me hice la boluda y toqué abajo... - Nos hizo con sus manos una seña como "ENORRRRMEEE!!"
- Boluda te rompe eso!!
- Jaja.. bueno, no se... quiero probar! y punto!!! El tema es que en la casa de él no da, viven como 5 locos... además debe ser una mugre!! y al departamento nuestro no lo llevo ni loca. Putas si, pero chetas limpias al fin...

Los días pasaban y Vale estaba cada vez más caliente con el pibe. Todos los días se hacían una escapadita al médano a darse unos besos, pero nunca pasaba de eso. Hasta que un día, W le dice que habló con uno de los guardavidas y arregló para que le hiciera el favor de dejarle usar el lugar donde tenían una oficina y consultorio de primeros auxilios.

Se iban a encontrar al final del día en la puerta. Ahí le empezó a agarrar un cagazo de novela a la boluda, diciendo que si iba a estar el otro tipo capaz querían garcharla entre los dos; y si ella no quería... Cuestión que tanto me taladró la cabeza que me ofrecí a acompañarla.

Al caer la tarde, fuimos al lugar que nos había indicado W. Cuando llegamos estaban los dos, el negro y el guardavidas que le hacía el aguante. Para mi (grata) sorpresa, era un pendejo, de unos 22 años que se partía solito pobre.

Apenas se vieron Vale y W se besaron apasionadamente. Sin decir nada la agarró de la mano y la llevó para adentro. El rostro de Vale tenía una sonrisa de oreja a oreja. Nos presentamos con el guardavidas, hicimos un par de bromas obvias de la situación y le pregunté si había algún lugar por donde espiar porque no me lo quería perder por nada.

Me llevó atrás de la casilla que había una ventana que daba como a un consultorio, con una camilla. Vale estaba acostada con las piernas colgando a los costados, y W entre sus piernas chupandole la concha. El negro era enorme para el cuerpo de mi amiga. Arrodillado en su concha, con sus manos llegaba casi hasta la boca, donde aprovechaba para humedecerse los dedos y después pasearlos por sus tetas. Mi amiga tenía los ojos cerrados y estaba disfrutando como loca.

W se paró, Vale se sentó y le empezó a tocar la pija. Con su mano seguía el largo, y se empezó a reír tapándose la boca. El negro se rio y de un saque peló una pija gigante. A Vale se le borró la sonrisa del rostro y sus ojos se abrieron dejando escapar un "ahahhh noooo!!! hijo de puuuuuuuta!"... W agarró la mano de Vale y la guío hasta la pija... "Encima todavía no la tenés dura!!!!!", seguía sorprendiéndose. Afuera el chico y yo no podíamos creerlo tampoco. Nos empezamos a reír pero a mi me daba un poco de miedo por ella.

Meterla en la boca era una tarea prácticamente imposible: de casualidad pudo meter con mucho esfuerzo la cabeza y poco más. Con las dos manos tenía agarrado el tronco, y aún así sobraba carne. Calculo que para cubrirlo por completo hacían falta 3 o 4 manos y para agarrarla a lo ancho tenías que juntar las dos manos y de casualidad llegaba a tocarse los dedos. Una bestia!

Vale seguía sentada en la camilla. W se le tiró encima y la empezó a besar desaforadamente, recorriendo con sus gigantes manos todo su cuerpo. Sus dedos se dirigieron a su concha. Le puso uno... después dos... llegó a meterle 4 dedos y a moverlos adentro, cosa que hacía delirar a vale. Le decía cosas al oído que encendían más a mi amiga.

De repente el momento esperado, y/o temido: agarró a Vale de las piernas y la trajo hasta la orilla, abrió sus piernas y tomando con sus manos su pijón lo apuntó a la conchita de Vale. Ella cerró los ojos, aguantando el dolor mientras el negro seguía metiendo. La sacaba y volvía a entrar. Vale se apoyó con sus manos en la camilla, mientras seguían perforándola, hasta que saltó y puso una mano en la pija del negro como marcándole que más no entraba. Quedaba la mitad afuera más o menos.

Pero eso no impidió que W empezara a moverse, y cada vez a un ritmo más loco. Vale gritaba como si la estuvieran matando. "Paráaa más despacio!!!" decía entre gemidos, pero no le hacían caso. El negro agarraba las piernas de Vale y las empujaba contra su cuerpo, de la fuerza que hacía movía la camilla, a mi amiga, todo.. era una bestia. De a ratos Vale ponía su mano en la pija para pararlo y que no la metiera tanto, pero era en vano.

W se subió arriba de la camilla, poniendo las rodillas de Vale en su pecho. La primera embestida fue terrible. Mi amiga pegó un grito de dolor que hizo parar a la bestia. Después asintió con la cabeza, como diciendo que estaba todo ok, y el negro siguió.

Yo afuera miraba sin saber que hacer. Interrumpir no iba a interrumpir, pero el negro la estaba matando. Me doy vuelta y veo al pendejo guardavidas tocándose la pija mientras me miraba el culo. Cuando me vio dar vuelta disimuló que miraba para otro lado... "Calienta mirar esto, no?" le dije mientras mi mano bajaba por mi panza. El pendejo se me acercó y luego de un beso corto, se bajó la malla... "no te vas a reír, no?" me dijo mientras se agarraba la pija, en alusión que no era ni parecida a la del negro.

Me reí y me arrodillé en la arena para chupársela. Los gritos de Vale me calentaban aún más. Como no la tenía muy grande, me la tragué hasta el fondo dejándole saliva cuando la sacaba. Mi concha estaba mojadísima. Necesitaba esa pija adentro. Me paré y apoyé mis manos contra la ventana. El pendejo se puso atrás mío y me penetró, luego de correr la bikini para un costado.

Mientras me penetraba, adentro mi amiga seguía sufriendo con W. Ahora la había arrastrado hasta un escritorio, y la tenía parada de espaldas, con el cuerpo acostado sobre la tabla. Vale solo decía "noo... paráaa.. noo" mientras W sin piedad la rompía con fuerza. Las manos de Vale buscaban el cuerpo del negro para frenarle el ritmo, pero era imposible.

No se si fue impresión mía o de verdad, pero me pareció que ahora tenía casi toda la pija adentro. También jugaba con sus dedos en el culo de mi amiga, tenía dos moviéndolos en círculos, mientras escupía para que se mantenga lubricado.

"Dale pendejo más fuerte!" le gritaba a mi chico, que al lado de la bestia negra, parecía que me estaba acariciando. W se acostó en la camilla. Vale se trepó y se sentó arriba de la anaconda. Ahora que estaba recta parecía aun más grande. Pude ver el rostro demacrado de mi amiga, despeinada y traspirada de la garchada bestial que estaba recibiendo

Se sentó despacio, y se fue moviendo a su ritmo. Al parecer aprovechaba para descansar, porque ahora los gritos eran gemidos placenteros. Pero no por mucho. W le agarró las nalgas y empezó a moverse él estando acostado con violencia. Mi amiga no sabía de donde agarrarse para no salir volando. Otra vez gritando como loca... y yo recibiendo caricias.


"Ya termino" siento que dice el pendejo. "Ya?" pensé yo. No sabía ni cuanto tiempo había pasado, pero el negro todavía seguía bombeando como loco a Vale y yo... bueno... Me arrodillé y volví a chuparsela. Lo pajeaba con fuerza, para que acabe y poder seguir mirando qué pasaba con Vale. El pibe no acababa.

De adentro escucho "nooo ni locaaa el culo noooooo!!!!". Dejé al pendejo ahí y me levanté de golpe a ver por la ventana. W estaba tratando de convencer a Vale que le entregue el culo!!! No escuchaba qué decían, pero a algún arreglo llegaron, porque se puso en 4 de nuevo. W separó sus nalgas y empezó a lamerle el culo, lo escupía, lo chupaba, le metía la lengua; después empezó a meter los dedos... estuvo un rato largo chupándoselo. Mi vista no podía salir de la terrible pija que le colgaba totalmente erecta.

Me había olvidado del pendejo! Cuando me di vuelta, estaba pajeándose solito pobre. Me arrodillé y se la seguí chupando hasta que largó toda la lechita. Me ensució un poco las manos y el resto fue a la arena. Me levanté de nuevo y fui a ver a Vale.

W todavía seguía chupando el culo de mi amiga. Se paró y sin sacar sus dedos, apuntó la pija a la entrada. Cambió los dedos por la cabezota de su poronga y de a poco empezó a entrar... "ay ay ay ay, no no no no.. paraaaa!" gritó Vale, pero esta vez W le hizo caso. "Dale" ordenó mi amiga y siguió entrando... "hasta ahi!"... y se paró. Había entrado poco más de la cabeza, pero era tan ancha que no dejaba entrar más nada. Sacaba y ponía su poronga, con movimientos ahora más tranquilos y cuidados... W levantó la cabeza y gritó "acabooo"... Vale le gritó desesperada que quería toda la leche en la cara

Sacó la pija del culo y mi amiga se dejó caer en el piso, acostándose boca arriba. W se arrodilló a la altura de su cabeza, y tomando la pija con sus manos se pajeó y descargó un par de lechazos en la cara. La muy puta se limpió la leche en su rostro con sus dedos, llevándoselos a la boca. Después agarró la pija y se la chupó limpiándola. W se paró, y se cambió. La pija aún era enorme y se le marcaba toda en el pantalón. Vale seguía en el piso. "No me puedo levantar! Ayudame!".

Al rato salieron. Los chicos se quedaron charlando, y nosotras nos fuimos. "Abrazame Juli, ayudame a caminar que no siento las piernas". Me empecé a reír a carcajadas. "Como experiencia muy lindo, pero NUNCA MÁS..." me dijo.

Volvimos al departamento. Yo terminé con las rodillas raspadas, de estar arrodillada en la arena. A Vale le dolieron las piernas casi todo el viaje. Los primeros días casi no podía ni caminar. W vino a buscar a Vale varias veces para garchar de nuevo, pero ella no quería saber nada. "Dale boluda una vez más" nos reíamos... de repente, nos miramos entre nosotras y la miramos a Cami... "Y vos?? venís muy santita..."

Vacaciones en Gesell (2). Antonella

Agus, Vale y yo quedamos paralizadas en la puerta. Anto estaba en 4 agarrada del respaldo de la cama recibiendo una garchada violenta de un pibe que ni sabíamos quien era. Cami dormía como si no pasara nada, y del baño apareció otro chabón desnudo que cuando nos vio dijo "ey vinieron las otras amigas de la puta!". La puta, Antonella, no había podido aguantar ni un día su promesa de serle fiel al novio.

El chico que la estaba cogiendo se frenó, sacó su pija, que era realmente monstruosa, y pajeandose le acabó en la espalda. Anto se acostó exhausta. "Me desparramás la leche por la espalda, porfa?" pidió Anto con la mejor voz de puta. Los chicos se empezaron a reír, nosotras nos contagiamos y también nos reímos. "Es un asco eso", dijo el pibe. Valeria, la más guarra, se adelantó. "Tampoco para tanto!" y mientras decía esto desparramó la leche por la espalda de su amiga. "Que puta sos!" le gritamos casi al mismo tiempo, mientras los pendejos aplaudían desesperados.

Dejamos a Cami durmiendo y nos fuimos para el departamento de los chicos. En el camino, Anto nos contó que estos chicos se iban al otro día, y cuando ellas volvieron del boliche los encontraron en el jardín con música y alcohol haciendo una mini despedida. Se prendieron un rato, Cami se fue a dormir y ella se terminó tranzando a uno, después apareció el amigo y se los llevó a la habitación a los dos. Y el novio? Nos miró y se rio como diciendo "que querés que haga! es más fuerte que yo".

Llegamos, había 2 chicos más. Ni nos presentamos, ni hubo tiempo de elegir, el que tocaba tocaba!! por suerte, para la hora que era, estaban todos zafables y lo mejor: muy bien armados los 4. A mi me agarró un flaco alto rubio, que ya estaba casi desnudo. Me lo comí mientras con mi mano empezaba a tocarle la pija. Dormida ya era grande... me mojaba de solo imaginarla en su máximo esplendor.

Anto estaba con el pijudo que la había cogido antes y el otro chico que estaba en el departamento cuando llegamos. Agus y Vale compartían la pija del pibito que faltaba.

Me arrodillé y empecé a chuparle la pija, que cada vez estaba más dura y grande. Mientras, me tocaba la concha y jugaba con mis dedos en la entradita que chorreaba de la calentura que tenía. Cuando dejé el vergón enorme y duro, me paré y me acomodé contra la pared. 

Abrí mis piernas mientras el chabón acomodaba su verga en mi concha. De a poco, se fue abriendo paso y yo sentía como se iba ensanchando cada vez que me penetraba con ese enorme trozo de carne. No podía más que gemir y pedir que fuera más adentro.

Agus y Vale estaban atrás mío y no podía verlas, pero si sentirlas. Anto estaba a un costado, tirada en el piso, mientras el pijudo le chupaba la concha y tenía la pija del otro pibe en la cara. El pijudo se arrodilló y de una embestida se la clavó hasta el fondo. Le puso las piernas en sus hombros y se la cogía con fuerza. Anto se agarraba bien firme de la pija del otro pibe. Le pegó tal chupada que el chabón no se aguantó y le acabó en la cara.

El pibe se quería morir, mientras su amigo se reía. Yo seguía recibiendo la terrible verga del rubio. Lo detuve, saqué su pija y lo llevé hasta donde estaba Anto, que ahora otra vez, estaba en 4 siendo cogida de forma violenta por el pijudo. Le puse la pija en la boca. No podía usar las manos, que estaban apoyadas en el piso. Abrió grande la boca y el rubio la empezó a coger hasta la garganta.

Ahora si veía a Agus: sentada en la cara de Vale, que estaba acostada cogida por el otro pibe. El rubio tampoco aguantó mucho, cuando estuvo por acabar agarré su pija y la dirigí a mi pecho, para recibir su descarga y después limpiarle la pija. Agus se acercó y se la empezó a chupar, ayudándome con la limpieza. Lo tiró en una silla y ella arrodillada se dedicó a levantarsela de nuevo

Anto hizo que el pijudo frenara. Se sentó y le dijo "me quiero sentar en ese pijón". Lo acostó y agarrando el tronco lo apuntó a su concha. Largó un gemido y de golpe se sentó. Yo estaba a su lado, pasando mis manos por todo su cuerpo. La besé y podía sentir como su respiración se hacía cada vez más fuerte.

Apareció el chico que había acabado primero, poniéndome su pija en mi hombro. Dejé a mi amiga, y me dediqué a chuparle la pija a él. Agustina ya había conseguido pararle la pija al rubio y estaba cabalgándolo con ganas.

Tiré al pibito al suelo, y me senté arriba. Me empecé a mover. Tenía la pija bien larga, así que podía subir y bajar bastante. Me volvía loca. Mientras seguía con mi cabalgata, otra pija se mete en mi boca. Se la chupé un rato, y luego se fue para donde estaba Anto, que seguía moviéndose arriba del pijudo.

No se si por intuición o qué, los pendejos detectaron que la más puta lejos era Anto... y todos querían pasar al menos un rato dandole verga.

La agarró de la cabeza y la acostó contra el pijudo. Le hizo levantar la cola y apuntó la pija al culito. "Despacio!" gritó Anto. Nunca un no la muy puta. Se la empezaron a coger entre los dos. Con dificultad, le fue enterrando la verga en la colita, mientras el pijón seguía bien adentro de su concha.

Vale vino hacia donde estaba yo. Se puso a mi lado, mientras cabalgaba desesperada, y me tocaba la panza, las tetas, la cola... nos besamos y tocamos por todos lados.

Agus apareció y se acostó al lado nuestro. Vale se tiró encima y se empezaron a besar. Anto seguía recibiendo 2 pijas. Mis amigas y yo nos quedamos franeleandonos entre nosotras tiradas en el piso. En un momento, Vale se aleja y empieza a chuparle la pija a uno de los chabones que estaba solo.

Anto le gritaba al pijudo que le acabara en las tetas, mientras se las tocaba y él se pajeaba. Vale se acercó justo cuando el chabón estaba acabando. Yo no había visto que Vale había dejado que el otro pibe le acabe en la boca. Agarró al pijudo y le comió la boca, casi al mismo tiempo que se escucha un "NOOO!!" del amigo pero era tarde. Anto se paró y lo abrazó desparramando su leche en el cuerpo.

"Si te digo que me desparrames la leche, me desparramás la leche, ok?" le dijo Anto mientras le agarraba la cara, lo besaba a él y después a Vale. El chabón explotaba en bronca, pero sus amigos se empezaron a reír y no pudo decir nada. Se había vengado del chabón por hacerse el fino y aun no sabía el regalito de Valeria.

Los chicos armaron sus bolsos y se volvieron a su ciudad. Nosotras volvimos al departamento. cuando entramos, estaba el desayuno preparado y Cami sentada en la mesa. "Donde estuvieron?" nos preguntó. Nos largamos a reír las 4, nos sentamos y le contamos lo que había pasado mientras ella dormía. Después del desayuno, nos fuimos para la playa.

Estábamos tiradas en la arena tomando sol, cuando pasaron a ofrecernos artesanías unos negros africanos que parecían roperos. Les compramos un par de cosas, y cuando se fueron, Vale dijo, sin poder dejar de mirarlos: "Tengo que averiguar si es verdad lo que dicen... me quiero coger un negro!"

Vacaciones en Gesell (1). Agustina

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

Tarde en la isla

"El sábado hay una exibición de wakeboard en la isla, me acompañas?". Ese fue el mensaje que me llegó de una amiga de hockey, que iba a ir con el padre en su lancha a la isla. Me pasaron a buscar temprano y partimos.

Toda la tarde estuvieron haciendo la exhibición, y nosotras mirábamos para poner puntajes a los participantes. Uno más partible que otro. Cuando ya estaba cayendo el sol, fui a buscar algo para tomar al bar. Mientras esperaba, veo que uno de los chicos que había competido estaba sentado en una mesa. Me quedé re boluda mirando, cuando me doy cuenta que él también me miraba y ahi mismo bajé la vista.

Cuando salía con los licuados, me llama para que me siente con él. Luego de llevar los vasos donde estaba mi amiga, volví y estuvimos hablando un rato. Me contó que tenía 28 años (10 más que yo, todo un record para mi), era de Zárate y no mucho más, hasta que empezamos a los besos. Yo me resistía, porque estaba mi amiga (que no es del grupo de zorras jeje) y el padre, que menos aun se imagina esas cosas de mi.

Al notar que en público me ponía un poco tímida, me dijo si lo acompañaba a guardar su tabla. Me agarró de la mano, me llevó atrás del bar y nos metimos como en un galpón, donde tenía su mochila y la funda de la tabla. Cerró la puerta y la trabó.

Me agarró un poco de miedo al principio, pero cuando se acercó y me abrazó fuerte con sus brazos enormes dándome un beso muy dulce, hizo que perdiera todo temor. Con mis manos recorría su espalda que era una piedra y con solo notar sus músculos me mojaba toda. Sus manos bajaron hasta mi cola apretando fuerte. Tan fuerte que me levantaba del piso.

No tenía mucha ropa, así que no le costó llegar con su boca a mis tetas y empezar a besarlas y chuparlas, mientras sus manos seguían recorriendo mi cuerpo. Retrocedí y me apoyé en una mesa, tirando mi cabeza hacia atrás mientras largaba un pequeño suspiro de placer. Apoyé una de mis piernas en la mesa, invitándolo a recorrer otros rincones

Sus dedos bajaron desde mi panza rozando mi piel hasta correr la parte de abajo de mi bikini... no podía esconder mi calentura, estaba empapada.

Estaba en éxtasis: dos dedos en la concha, su boca en una teta y su otra mano en mi otro pecho. Estuvo así un rato, hasta que me paré y le bajé la malla. Me quedé sorprendida por lo que vi: no era muy gruesa, pero si muy larga.. pero muy!!! la agarré con mis manos, una arriba de la otra y me quedaba lugar para otra mano y un poco más. Y todavía no estaba parada del todo!

Empecé a chuparsela tragando hasta donde podía. Jugaba con mi lengua en su cabeza y sentía como se ponía cada vez más dura. Me levantó y me sentó en la mesa. Me besó mientras apuntaba su pija en mi concha. Hasta acá había sido un amor el chabón y yo ya me veía un polvito tranquilo pero no.

Me agarró de los muslos alzándome y con fuerza me sacaba y ponía su pija. No se como, pero entró todo. La sentía en el estómago casi. Tenía la boca abierta como queriendo gritar, pero no salía sonido. Me vuelve loca que me cojan bien fuerte, y este me estaba dando lo que quería. Con mis brazos seguía su ritmo, subía despacio y bajaba de golpe hasta sentir como su cuerpo chocaba contra el mío y no había más carne para penetrarme.

Me tiró en la mesa, puso mis piernas en sus hombros y siguió a un ritmo feroz. Cerró mis piernas, lo que hizo que el roce de su pija y mis muslos me estimularan mucho más. Me estaba haciendo acabar de una manera terrible... pero en lo mejor... siento que él acabó.

Sacó su pija chorreando mis jugos. Me levanté de la mesa y me arrodillé. Así no me podía quedar. Empecé a lamerle los huevos, lo pajeaba despacito. Después empecé a chuparle la pija. Me banqué la leche que todavía chorreaba de su tronco, porque la calentura mia era muy grande. Poco a poco se fue volviendo a parar.

"No me podés dejar así de caliente" le dije, y de inmediato me puso de espaldas acostándome contra la mesa. "Ay si dale cogeme bien fuerte" le decía yo. Aún no tenía la verga muy dura, pero con lo larga que era empezó a probar de ponermela. Con la pija casi muerta me volvió pegar una terrible cogida Me la metía y sacaba por completo, haciendo que el placer de la penetración sea casi eterno.

Mis piernas empezaron a temblar, él sacó su pija y me empujó arriba de la mesa, me sentó y me chupó la concha tomandose todos mis jugos producto de mi orgasmo. Se levantó y me siguió cogiendo otro rato más...

Estaba por acabar de nuevo, cuando sentimos que alguien intentaba entrar al galpón. Menos mal que había trabado la puerta! Gritó que se estaba cambiando, y ya salía. Me miró y entendí que había que terminar. Me arrodillé, y se la chupé hasta que lo hice acabar sobre mis tetas.

Me desparramé la leche y me volví a acomodar la bikini. Él se cambió y salimos como si nada hubiese pasado. El pibe que estaba esperando entrar se empezó a reír cuando nos vio salir. Nos despedimos con un beso, y me fui rápido al río a limpiar la única prueba del pecado que manchaba de blanco mi cuerpo.

Volví a encontrarme con mi amiga, y seguimos disfrutando de una caliente tarde de verano en la isla, hasta que tocó la hora de volver a la ciudad.

Colonia de vacaciones






Agus

Desde muy chica, todos los veranos mis viejos me llevaban a una colonia de vacaciones. Entrada en la adolescencia dejé de ir, porque ya no daba la edad para estar ahí. Pero ese verano luego de terminar la secundaria, me invitaron a que sea una especie de ayudante de los profes, ya que les faltaba gente.

Aún no había llegado a oídos de mis amigos (mejor dicho, conocidos o amigos de verano) las aventuras de esos últimos años donde me había destapado sexualmente a un ritmo bastante acelerado.

Luego de arreglar una semanita de vacaciones (caradura), que ya tenía organizado un viaje con mis amigas, empecé a trabajar. Mi tarea era sencilla: estar con las nenas más chiquitas, y ayudar a la profe con los juegos y cuidar que los chicos no se escapen. Una pavada.

Vamos a lo que nos interesa: si bien no tenía mucho trato con los profes y ayudantes de la parte de los nenes, eso no evitaba que les haya echado el ojo a algunos: de los de mi edad que estaban de ayudantes como yo, solo zafaba uno.

Pero yo me babeaba con los profes más grandes. En especial con Mati, un profe de educación física de unos 26 años que me hipnotizaba cada vez que lo veía sin remera. El otro, Chelo, un poco más chico, menos lomo pero linda carita. El problema con este era que su ex novia era una de las profes que trabajaba conmigo y se notaba un clima bastante tenso entre ellos.

El tema con Mati, era que si bien tenía re buena onda conmigo en el poco tiempo que tratábamos, no dejaba de notar que me veía como una nena. No era de extrañar. Sumado a los casi 10 años que nos separaban de edad, me enteré que el pibe se estaba garchando a otra profe del club, que tendría su edad, y en el verano daba aquagym. La mina tenía un lomazo.

Pero yo no me daba por vencida. Empecé a usar bikinis más provocadores, calzas más ajustadas, remeras más escotadas. Como era de esperar, primero cayeron a buitrear los más chicos. Les di cabida hasta donde yo quise, aunque sabía que los tenía ahí para cuando los necesitara.

Un viernes de enero, se hizo una dormida en el club. A la noche, cuando los pibitos se durmieron, nos juntamos todos los profes a charlar un rato. A la hora de dormir, me quedé un rato más con los otros ayudantes, los de mi edad. Era yo sola, y 2 chicos. Charlamos un rato mientras le daba cada vez más cabida al que me había gustado. Cuando el otro entendió, se levantó y se fue a dormir y nos dejó solos.

Ni dos minutos pasaron que ya estábamos chapando. Pero a lo loco. Me metió la mano por debajo del short y me agarró el orto con toda su fuerza, demostrando las ganas reprimidas que tenía de manosearme. Yo no me quedé atrás.

No solo le toqué el culo, sino que directamente le bajé la malla que tenía puesta hasta las rodillas. Cuando le vi la pija, pensé que aún la tenía dormida pero al tocarla me di cuenta que la tenía al palo. Gran decepción, pero ese era mi primer escalón hasta Mati.

El pibe era bastante dormido. Se quedó con las manos en mi cola sin hacer otra cosa. Lo senté en unos bancos contra la pared, y mientras seguimos transando bajé mi mano para pajearlo. Despacio, como con miedo y pidiendo permiso, puso una de sus manos en mis tetas, por encima de la remera. Me detuve para sacármela y quedarme en bolas y creo que ahí entendió que no me molestaba que lo hiciera.

Se notaba la inexperiencia al tocarme, pero eso no impedía que yo me haya calentado a full. Sin demorar más, agaché mi cabeza y empecé con lo que mejor me sale: petear. Me tragué toda la pija, sin dificultad, ya que no me llegaba ni a la garganta. No me di cuenta, y el pibe acabó cuando tenía la verga en la boca.

En un segundo, se me cruzó por la cabeza que si la sacaba en ese momento iba a ensuciar todo. Me podía ensuciar la ropa, y no tenía para cambiarme. Así que apreté fuerte los labios y metí la pija lo más adentro posible. Encima, estaba re cargado el guacho.

Aunque fue demasiado premio para el pendejo, le tragué toda la leche sin dejar caer una gota. Recién cuando sentí que no salía más nada, tragué todo y me senté al lado de él. Lo putié un poco por no avisar, y me fui a dormir. Sin saberlo, esa decisión me había acercado aun más a mi objetivo final.

Llegué al salón donde estaban durmiendo las nenas y me acosté. Tenía la bolsa de dormir, pero por el calor, dormía destapada. Yo estaba tan caliente que no podía conciliar el sueño. Me aseguré que todas estén durmiendo, me metí en la bolsa y me saqué la ropa. La parte de abajo de la bikini estaba toda mojada. Me empecé a tocar, reprimiendo los gemidos mordiendo mi remera, hasta que acabé y me quedé dormida.

"Agus, que hacés adentro de la bolsa, boluda te vas a deshidratar!". Me dijo una de las profes cuando me vino a despertar. Estaba toda transpirada. Ya era hora de levantarse. Ese encuentro había sido muy fructífero, aunque no haya pasado nada más que el pete al pibito.

Primero, había notado como Mati se iba después de comer a caminar y fumar por el parque, lejos del salón. Y segundo, con el pete, conseguiría que me dejaran de ver como una nena. No tenía dudas, iba a abrir la boca. Y lejos de molestarme, era lo que quería.

Los días siguientes, noté que me miraban distinto. El pibe me siguió buscando pero no le di mucha más cabida. Al tiempo, se organizó otra dormida. Después de la cena, Mati se fue a caminar por las canchitas de fútbol.

Yo salí al rato, dirigiéndome a los baños, pero levemente modifiqué mi recorrido para cruzarlo. Salí en bikini, ni short ni nada me puse. Cuando nos encontramos, no pudo evitar mirarme de arriba a abajo. Le pedí si me convidaba un cigarrillo. "No sabía que fumabas", me dijo ofreciéndome uno. Lo miré con carita de "hay tantas cosas que no sabés". Seguimos caminando y charlando. Yo me acercaba y trataba de tener contacto físico lo más posible.

Noté que nos íbamos alejando cada vez más de los salones donde estaban todos. Al fondo del club, atrás de las canchitas... Mi corazón se aceleraba. La última cancha estaba separada por una hilera de árboles grandes. Mati me agarró la mano y me fue acercando a su cuerpo; hasta ponerme en frente suyo.

Me agarró las dos manos y sin decir nada me besó. Primero fue tierno, pero después de un rato, dejó de acariciarme suavemente la espalda para apretarme fuerte contra su cuerpo. Podía sentir su erección contra mi pierna. Me agarró fuerte del culo, con tanta fuerza que casi me levantó del piso. Esa muestra de salvajismo no hizo más que mojarme toda la concha.

Me soltó y me alejó un poco. Subió sus manos por mi panza, hasta llegar a mis tetas. Miró para los costados, y empezó a manosearme dentro del corpiño. Me amasó las tetas un rato, y luego lo desató y las dejó al aire. A esa hora ya estaba todo oscuro y solo la luz de la luna iluminaba entre los árboles donde nos ocultábamos.

Siguió con una mano amasando mis pechos y la otra la bajó hasta mi conchita. Decir que estaba mojada es poco. Sentía mis muslos húmedos del roce. Corrió la bombachita y jugó con sus dedos. Primero, los humedeció bien, usando mis propios jugos. Y después los fue moviendo por la entrada a mi vagina, clítoris, los bordes, llegando casi hasta la cola. Yo no paraba de gemir. Me agarré de sus hombros para no caerme. Estaba cada vez más caliente.

Probó de meterme un dedo. Pegué un alarido, a lo que él respondió tapándome la boca con un beso. Me agarré más fuerte de sus hombros para no caer. Cuando sacó el dedo, me lo mostró y pude ver como chorreaba flujos. Empecé a respirar más agitada.

Me calentaba ver lo excitada que estaba. Mati me agarró de un brazo y me apoyó contra uno de los árboles. "Arrodillate", me dijo mientras se bajaba la malla. Cuando me arrodillé, Mati dejó caer su malla dejando al aire un Señor Pijón. Lo agarré y aún estaba medio flácido. Era una verga bien ancha y venosa. Quedé obnubilada mirándola y tocándola.

Mati se reía, al ver la cara de nena sorprendida por el pedazo de poronga que tenía. Sabía que tenía una terrible chota y al parecer no era la primera en quedar hipnotizada. "Comela Agus, dale.." me dijo mientras agarraba mi cabeza apretándola contra su pija. Aún flácida, tenía que abrir bien la boca para meterla.

Lamí la cabeza y le pasé la lengua desde la base hasta la punta. Amasé los huevos, mientras lo pajeaba y le comía la pija hasta la mitad más o menos. No se agrandó mucho más, lo que para mi era una buena noticia.

Ya estaba totalmente dura. Saqué su pija de mi boca y la escupí. Primero dejé caer un poco de saliva y la desparramé con la mano. Después, me salió la guarra de adentro y le metí un escupitajo en la cabeza de la verga para inmediatamente después metérmela a fondo.

La primera vez no pude, me dio una arcada fuerte que la tuve que sacar. Pero la segunda, me la aguanté y la metí hasta el fondo. Empecé a mover la cabeza con la pija clavada, chocando mi frente contra sus abdominales marcados.

Lo agarré de la cola, como queriendo empujar más. Cuando estaba por ahogarme, la saqué de golpe y me dejé caer en el piso. Tomé aire y me limpié la boca babeada. Podía ver dos hilitos de saliva iluminados por la luna colgar de la pija. Los agarré con los dedos y los distribuí por el tronco para luego meterla al fondo de nuevo.

Estuve un rato jugando entre la garganta profunda y la paja con lamida de huevos. Me levantó y me besó. Otra vez, su mano se fue derecho a mi concha. Me tocó y me metió los dedos un rato antes de darme vuelta y apoyarme contra el árbol.

Separé mis piernas y levanté la cola. Mati se puso atrás mío y luego de pegarme un chirlo, corrió la bombachita y apuntó su pijón contra mi conchita. La movió un poco en la entrada, mojando la punta con mis flujos, hasta que encontró el huequito y la enterró. Sentí como ese trozo de carne recorría lentamente mi vagina hasta que su panza se estrelló en mi cola.

Me agarró de los pelos y empezó a mover sus caderas, sacando y metiendo su pija cada vez con más fuerza. Yo le clavaba las uñas a la corteza del árbol mientras trataba de no gritar mucho. Me estaba pegando una sacudida terrible. Cuando se cansó, me pegó otro chirlo y me dio vuelta.

Apoyó mi espalda contra el tronco del árbol mientras apuntaba su tronco contra mi concha. Me levantó una pierna, y mientras yo me corría la bombachita de nuevo, él la enterró. Estaba re abierta.

La pija entró fácil y otra vez me clavó hasta el fondo. Me tenía penetrada y me pegaba golpes cortos y profundos con la pija que me hacían delirar. Me terminé de aflojar cuando bajó su boca hasta mis tetas. Con la lengua me acariciaba los pezones que estaban durísimos.

Yo estaba colgada de él, solo me sostenían sus hombros. Mis piernas ya no respondían. Mati me movía para donde quería. Cuando se detuvo, me soltó de golpe y casi me caigo. Me agarré del árbol. "Por Dios, como me cogiste!!" le dije mientras recuperaba el aire. "Vení que no terminé".

Me hizo arrodillar nuevamente, pero esta vez me puso en 4 sobre la tierra. A esa altura ya no me importaba nada. Me apoyé con mis codos y esperé las embestidas de mi macho. La bestia me clavó la poronga mientras me agarraba del pelo y empujaba mi cuerpo contra el suyo. "Aaayyy no parés no parés!" gritaba yo desencajada. Mis gemidos provocaban que Mati acelerara el ritmo de sus embestidas

De golpe se detuvo, sacó la pija y se vino para el frente mío. Yo no me podía mover. Me temblaban las piernas. Me puso la pija en la boca, yo me incorporé un poco para chupársela. "Tragá todo, ahí viene" me dijo sosteniendo mi cabeza.

Agarré la pija de la base, cargué de saliva mi boca y me la tragué. Toda. Despacio. Que sienta como mi garganta iba dejándole paso a su pija, igual que lo había hecho mi concha. Era bastante ancha, me apretaba y raspaba la garganta pero con la lubricación que le había dado pasaba.

"Aaahhh que hija de putaaaaa", gritó Mati mientas yo la sacaba despacio levantando mi mirada hacia sus ojos. Cuando llegué a la cabeza, le di un toque con la lengua en el frenillo y acabó a chorros. Una manguera parecía. Me había dejado la pija en la boca, pero fue imposible tragar todo. Tuve que escupir un poco para no ahogarme, aunque sin sacar la punta de la pija de mi boca. Los chorros de leche se escurrían entre mis labios y caían al piso.

Luego que terminó, tragué lo que me había quedado y volví a metermela hasta el fondo. Ahora, lubricada de mi saliva y su propio semen. La limpié bien, y luego la solté. "uuufff", exclamó Mati mientras buscaba su malla, que había quedado tirada por ahí. Yo tenía un chorro de leche en el muslo. En la boca tenía gusto a semen y tierra, que seguramente había tragado cuando estaba en 4. En el piso había quedado el charco de todo lo que no había podido tragar.

Volvimos como si nada hubiese pasado. Antes de llegar, Mati me señaló las rodillas. Estaba llena de tierra. "Andá a lavarte, van a pensar que estuviste peteando", me dijo riendo. Mientras él volvía con los demás, yo me fui a limpiar. No solo tenía las rodillas llenas de tierra, sino también los brazos y la cola. Me reí y pensé para mi: "Sin dudas, esto me pasa por petera".


La situación más incómoda

Arrancaba un verano especial para mi. Recién terminado el colegio, todas las espectativas en la nueva carrera que iba a arrancar, sumado a que había sido confirmada para hacer la pretemporada con el plantel de primera en hockey, me tenían muy arriba de ánimo. Más aun, porque había conseguido permiso para irme (por primera vez) de vacaciones sola con mis amigas (experiencia de próximos relatos).

Como había contado previamente, mi prima había venido a Rosario a pasar las fiestas. En esa semana cumplía 22 años, y decidió festejarlo con sus amigos. 3 años atrás, una de sus fiestas había marcado mi debut sexual. En este tiempo, bueno, ustedes fueron testigos, la niña inocente y temerosa de aquella noche había dejado de existir.

Las fiestas que hacía mi prima siempre tenían el condimento que "pasaba de todo". Y esta vez no fue la excepción, pero con un algo inesperado. Fui con mi hermano, y cuando llegamos la fiesta ya estaba a full. Comida, bebida, música, luces... 

En un momento de la noche, se me acercó un chico, que tenía la edad de mi prima más o menos; amigo de ella de Buenos Aires. Nos pusimos a charlar y al poco tiempo estaba arrinconada contra el marco de una puerta comiéndomelo. Yo rodeaba con mis brazos su cuello y no dejaba que sacara la cabeza. Él tenía sus manos firmes en mi cintura. De vez en cuando bajaba y me tocaba el culo y subía hasta llevarlas a mi espalda. 

La situación ya no daba para más. El pibe tenía una calentura terrible (tenía la pija marcada en el pantalón, que por si no me diera cuenta se la pasaba apoyandola en mi pierna) igual que yo. Nos fuimos a la parte de arriba. La habitación de mis tíos estaba cerrada con llave, y de adentro se escuchaban los gritos de mi prima festejando su cumple. Fuimos a otra habitación, entramos y vemos en un rincón, una mina sentada arriba de un flaco cabalgándole la pija desaforadamente.

Cuando la mina se mueve un poco, pude ver la cara del pibe: era mi hermano! Yo me quedé dura. Sólo una vez lo había espiado mientras mi amiga se la chupaba. Pero esto era muy distinto. Yo entraba ahí para coger también. Cuando él me vio, le pasó lo mismo. La mina se dio cuenta y se frenó. En realidad, ambos (el pibe que estaba conmigo, y la mina) se dieron cuenta que algo pasaba, porque nos quedamos mirándonos un rato largo.

"Se conocen?" preguntó mi chico. "Es mi hermana", respondió. El pibe se puso un poco nervioso y empezó a buscar una forma de pedir disculpas (hay muchos hermanos boludos celosos), pero rápido mi hermano le dijo que no había problema y siguió garchando con la minita, como si nada. Pero para mí si había problema!. Era garchar ahí delante de mi hermano o esperar. Y esperar era enfriar la situación que venía muy caliente.

"Paula está en la pieza de los tíos", dije yo, como dando a entender que era la única habitación libre. "Quedense, no hay drama". Miró a la piba con la que estaba y ella dijo que no tenía historia tampoco. Mi expresión fue un "You can not be serious!" terrible... pero lo decía en serio. De hecho, lo dijo lo más natural posible mientras la mina seguía cabalgándolo.

Lo pensé un segundo, y la respuesta la tuve cuando este chico con el que estaba (que no me acuerdo ni el nombre) me agarró de la mano y me besó, yo lo abracé fuerte y me rendí. Me levantó de mis muslos y me colgué de sus hombros. Me tiró en la cama y comenzó a desvestirme sin nada de sensualidad ni erotismo. Todo bien rápido. En poco tiempo, quedé totalmente desnuda

Mis piernas colgaban del borde de la cama. Mis brazos los tenía hacia atrás. Sin perder tiempo, enterró su cabeza entre mis piernas. Mis gemidos empezaron a mezclarse con los de la chica que estaba siendo cogida por mi hermano.

Cuando se levantó, me senté en la cama. Le di un beso y pude sentir el gusto a mi concha, tenía toda la cara enchastrada de mis flujos. Me arrodillé y le bajé el pantalón. Tenía un pijón grueso terrible... "que linda pija", le dije (susurrando) antes de empezar a metermela en la boca. Ese comentario, despertó la curiosidad de mi hermano, a quien pude ver como espiaba por encima del hombro de su chica como su hermanita le hacía un pete a un desconocido.

Lejos de inhibirme, ese cruce de miradas me calentó más y se la chupé con más ganas. Era imposible meterla toda, pero la hacía llegar lo más profundo que podía, hasta hacerme toser de lo atragantada que terminaba. Mi hermano agarró a la otra mina, y la puso en 4 mirando hacia nosotros. Él se puso atrás, y se la empezó a coger mientras le agarraba el culo y le pegaba haciendo que la piba se pusiera más loca y le pidiera a los gritos que se la coja más fuerte. No tengo pruebas, y tampoco dudas, que lo hizo a propósito para poder tener visión directa de lo que hacía yo. A esa altura... no me importaba.

Me paré, mientras me pasaba la lengua por los labios, como después de comer tu comida favorita. Me tiré en la cama y abrí las piernas, mientras me tocaba la concha. "Ayudame" le dije a mi chico que no tardó en apuntar su pijota en la entrada de mi concha. La movió un poco en la entrada mojando toda la punta con mis jugos, y la empezó a meter. Pensé que iba a costar más, pero estaba muy lubricada.

Me agarró de los muslos para empujarme hacia adelante y hacia atrás bien fuerte. Me puso de costado y cerró mis piernas, lo que provocaba que el roce con su pija bien ancha sea extrema. Cerré mis ojos y largué un grito largo de placer. Cuando los abrí tenía en primer plano a mi hermano, de espaldas, arrodillado pegándole una chupada de concha de lujo a su pareja. Con la boca se comía toda la concha, mientras le metía y movía 2 dedos adentro y la otra mano tocando las tetas. No dejaba nada sin tocar.

Mi hermano se levantó y se le tiró arriba a la mina, con sus manos la agarró de los pelos y empezó a moverse adentro de la piba como un animal. Me acordé de la guarra de mi amiga Agustina, y entendí por qué le gustaba tanto coger con él. Mis pensamientos se interrumpieron cuando mi chico me levantó del brazo y me acostó boca abajo en la cama.

Con sus manos levantó mi cola, se escupió 2 dedos y los pasó por mi concha. Después, sentí la punta de su pija penetrar y abrirme en dos. Empezó a ponerla y sacarla tan fuerte que me parecía en cualquier momento me caía de la cama. Lo tuve que frenar, porque ya tenía medio cuerpo afuera con mis manos apoyadas en el piso. Me acomodé en la cama y otra vez, empezó a garcharme haciéndome acabar.

Me puso boca arriba, queriendo cogerme de nuevo, pero lo frené. Me tocaba a mi. estaba aún más caliente y quería acabar de nuevo. Me subí arriba, agarré la pija y me la apunté a mi concha, para luego sentarme de golpe. Hasta el fondo. Me quedé un rato así, acostumbrándome. Cuando lo hice, me empecé a mover, cada vez más rápido. Lo hice sentar y le puse mis tetas en la boca, obligándolo a chuparlas. No podía parar de gemir.

Mi hermano seguía cogiéndose a la pobre flaca, pero a un ritmo mucho más pausado y lento. Ella trataba de contener sus gemidos, pero no podía. Le preguntó si le faltaba mucho, que quería que él acabara. Algo le susurró al oído y ella se sonrió dándose vuelta para mirarnos a nosotros.


Yo acabé un par de veces más, las dos seguidas, y muy intensas. Esa última vez tuve que parar porque me temblaba todo. Me saqué la pija y me tiré a la cama. Con mi mano busqué su pija y empecé a chupársela. Lo pajeaba y peteaba bien despacio, acariciando con mi lengua la cabeza.

Si bien seguía con la pija en la boca, mis ojos estaban clavados en mi hermano y su chica. Él se mordió los labios y le dio una última estocada bien profunda y supuse que había acabado. La sacó y se acomodó para chuparle la concha.

El rostro mi chico se empezó a transformar, me tiré en la cama y le pedí que acabara en mi cuerpo, mientras me tocaba las tetas. El chorro me pegó en la panza y yo me encargué de distribuirlo por todo mi abdomen, llegando incluso a mis pechos.

Recuperé un poco de aire y me levanté. Me cambié. Mi hermano estaba acostado mientras la mina lo pajeaba y se la chupaba. Estaba por acabar. Por más que lo disimulaba, sus ojos estaban clavados en lo que hacía yo. Había visto como me habían bañado en leche y yo sin pudor ni nada me la había desparramado por todo el cuerpo. Nosotros nos cambiamos y nos fuimos en silencio. Antes de cerrar la puerta, lo miré por última vez a mi hermano, que con su mano en la cabeza de la minita, al verme salir me guiñó el ojo.

Al final de la fiesta, me encontré con él y nos fuimos juntos en el auto. Ninguno habló en todo el viaje, produciéndose uno de los silencios más incómodos de mi vida. Al principio me costó volver a hablarle o mirarlo a la cara, pero con el tiempo todo quedó como una experiencia, algo incómoda, pero que no dejó de ser también un poco excitante.


Amor pirata (2)

Después de los hechos que sucedieron en mi graduación, pensé (otra vez) que nunca más volvería a pasar algo con Lucas. Me sentía culpable y encima esos últimos meses habían sido un poco caóticos en mi vida, por lo que estaba realmente mal y deprimida.

Era la semana previa a Navidad. Mi prima había venido de Buenos Aires (la prima que me había invitado al cumpleaños y donde tuve mi primera vez), y aprovechamos para ponernos al día. Le conté mis quilombos de los últimos meses y en especial el último hecho de la graduación.

- Pero Juli, dejá de preocuparte... va a volver solito!!
- Noo Pau, tiene novia a parte para que va a querer estar con una pendeja!! Encima lo dejé plantado...
- Juli... mirame. Los tipos son fáciles boluda... los provocás y listo, chau. Te tenés que convencer que podés. - si algo sabía mi prima, era calentar pija y conseguir lo que quisiera de los hombres
- No me volvió a llamar ni hablar más!
- Vos esperá y cuando lo veas provocalo y listo. Yo te voy a ayudar. 

Seguimos ideando la estrategia de conquista y me llevó de compras para asegurar "el amarre definitivo".

Pasaron unos días y provoqué un encuentro "casual" con Lucas, tal como lo habíamos planeado. Charlamos un rato, aproveché para pedirle perdón nuevamente, esta vez en persona, por lo de la graduación y dejé entender como que me hubiese gustado irme con él para garchar hasta cansarnos. No lo dije así literal, pero era la idea.

La cuestión es que entendió la indirecta, y sin mucho rodeo me tiró la onda de "recuperar el tiempo perdido", tal como había dicho mi prima. Me dijo que el fin de semana no podía, porque tenía otros compromisos (después me enteraría que el compromiso era con su novia, que el domingo se volvía a su pueblo para pasar las fiestas), pero en la semana arreglábamos y hacíamos algo.

Esperé, no lo voy a negar, ansiosa y el día llegó. Nos encontramos, fuimos a tomar algo cerca del río y después... y si, nos fuimos a garchar. Cuando me dejó en mi casa, antes de bajar del auto arreglamos para vernos la noche de Navidad. Le dije que tenía un regalo para él y quería dárselo en persona.

El 25, luego del brindis, nos juntamos con mis amigas en una casa. Pero era solo una excusa. 2am en punto, mi celular me avisaba que Lucas estaba en la puerta. "Que hacés con ese bolso?" me dijo. "Tu regalo" le respondí con un beso. Arrancó y salimos para su departamento.

Nos besamos en la cama un rato calentándonos a morir, mientras nos íbamos desvistiendo. Cuando ya estábamos con poca ropa, le pedí que se sentara en una silla y se tapara los ojos. Agarré el bolso y me fui al baño a cambiar.

El regalo que le había comprado era una chomba, aunque dudo que él recuerde bien eso. Lo que si estoy segura es que recuerda QUIEN le dio ese regalo: aparecí vestida con un trajecito de Mamá Noel super sexy: un vestidito transparente rojo, que me llegaba a la mitad de la cola, con los bordes blancos (simulando el traje del verdadero Papá Noel), guantes rojos, corpiño y tanguita (que ni se me veía) también rojos y obvio.... gorrito.

Salí con la bolsa en la mano, me paré adelante de Lucas y le dije "Feliz Navidad", estirando mis manos con su regalo (el otro). Se destapó los ojos y por un instante no pudo decir nada. Me miraba de arriba a abajo sin entender. "Dale, agarrá tu regalo!" le decía mientras le alcanzaba la bolsa con la chomba. Se levantó de golpe, tiró la bolsa al piso y me agarró del culo bien fuerte haciéndome girar para poder admirarme. Quería decir algo, pero no le salían las palabras.

Me besó todo el cuello, mientras me tiraba despacio del pelo. Yo le clavaba mis uñas en su espalda. Su mano tocaba firmemente mi culo y empezaba a buscar meterse en mi concha. En poco tiempo tenía ya sus dedos investigando mi concha que a esa altura era un mar de jugos. Desabroché su pantalón y lo tiré en la cama.

"Creo que no entendiste... que el regalo te lo doy yo" le dije metiéndome su terrible pijón en la boca. Movía mi cabeza para los costados tratando de meter más carne en mi boquita. Cuando la sacaba, levantaba la vista para mirarlo y asegurarme que viera bien como pasaba mi lengua por todo su tronco, como si de un helado se tratara, para enterrarme de vuelta su pijón hasta la garganta. Lucas me tenía agarrada de los pelos y controlaba los movimientos.

De un tirón me levantó y me acostó en la cama. "Que puta que sos pendeja, que puta que sos, me volvés loco" repetía, bajando y enterrando su cabeza entre mis piernas. "aaaayyy siii no paress chupamela dale" le gritaba, mientras él me obedecía chupándomela y metiendo 3 dedos en mi concha empapada.

Me chupó la concha un rato largo. Despacio, después fuerte, pasando su lengua por todos lados... me volvía loca. No paraba de mojarme y acabé como 2 veces. Otra vez me levanté y volví a tomar el control yo. Lo acosté en la cama y me senté arriba de él. En el movimiento se me había salido el gorrito. Lucas lo agarró y me lo dio. Me reímos de lo fetichista de la situación, pero me encantaba que siguiera el juego.

Sin dejar de cabalgarlo, me tumbé sobre él. Me acerqué y le dije al oído: "quiero toda la leche... y la quiero en la boca... ok? no puedo ensuciar este trajecito" le susurré acariciando mi cuerpo. Sus ojos se abrieron como platos y rápido se paró en la orilla de la cama. Me excitaba pensar que me iban a acabar en la boca, aunque de por si, es algo que no me gusta hacer. Pero con él es distinto. Además, me sentía en deuda.

Me senté en la cama, agarré su pija con una mano y las bolas con la otra y lo pajeaba, mientras mi lengua jugaba en su cabeza. Su forma de moverse y como empezaba a gemir me indicaban que la descarga estaba cerca. Pensé en sacar la cabeza. Pero no. Cerré los ojos, ya estaba jugada, abrí mi boca y metí la punta. Empecé a sentir chorros calientes golpear contra mi garganta. No paraba de salir!! Tragué un poco pero mucho se me escapó por la boca y chorreaba en mi cara. Me levanté y salí corriendo al baño a limpiarme.

Estaba todavía agachada lavándome cuando siento que Lucas me agarra de atrás, levanta una de mis piernas y sin más me la clava hasta el fondo. Del envión casi me rompo la cabeza contra el espejo. Con mis manos buscaba algún lugar donde agarrarme, porque con cada embestida parecía que iba a salir volando a la habitación de al lado.

Me dio vuelta, me senté en la pileta y me enterré la pija de nuevo. Ahora estaba mejor, colgada de los hombros de Lucas. Me levantó y mientras me seguía poniendo su pija me fue llevando a la cama. Un paso, una embestida. Un paso, otra embestida. Me tiró en la cama. Yo empecé a sacarme el trajecito de Mamá Noel. "Ni se te ocurra!" me gritó y volvió a chuparme la concha.

"Nooo ponemela no seas maloo" le gritaba. "Asi que querés pija, puta?" me dijo medio sacado. Un poco me asusté pero no puedo negar que esa actitud dominante me excitó aún más. Me dio vuelta y me puso en 4. Levanté mi cola mientras él me agarraba las nalgas y me las abría.

Sentí la punta de esa pija inmensa y caliente en la entrada de mi concha. Estaba empapada, no fue difícil que se deslizara con facilidad hasta el fondo. La sentía en el estómago más o menos... puff... Sentía como me desgarraba con cada embestida.

Me agarró de los pelos y me pegó una cogida zarpadísima. La cama se movió como 2 metros de la pared. Yo agarraba fuerte las sábanas. Mi concha no paraba de expulsar jugos, mientras acababa de nuevo. Me estaba matando y lo estaba disfrutando.

Su pija era como un taladro que no paraba nunca. No podía más. Me solté y me dejé caer en la cama. Se acostó arriba mío y empezó a besarme suavemente el cuello sin sacarme la pija, que la seguía teniendo clavada. Sus dedos recorrían mi espalda de abajo hacia arriba. Me estaba empezando a estremecer nuevamente. Mis manos agarraron fuerte las sábanas de nuevo y lancé un gemido... el hijo de puta me había encendido de nuevo.

Ahora me puso de costado y él se acostó atrás. Pensar que me lo quería garchar yo a él. Poco me duró la idea. Levanté una pierna, y sentí como su pija buscaba la entrada de mi concha. Con mi mano agarré el terrible garrote de Lucas y lo guié hasta la entrada. Ya no estaba tan mojada, así que hubo que empujar un poco más. Pero se sentía rico igual, esa pija me volvía loca.

Su verga en mi concha. Su boca en mis tetas. Su mano en mi clítoris. Feliz Navidad Juli!!! estaba que volaba. Lo saqué de adentro mio y me subí arriba. Ahora si, tenía que trabajar un poco yo. Levantaba mis caderas, su verga no terminaba de salir nunca. Bajaba hasta el fondo y me levantaba de nuevo. Sus manos me apretaban la cola. Sentía como sus dedos jugaban con mi agujerito de atrás. La sensación de sentir ese dedo me hizo desear...

"Mamá Noel quiere que le hagan la colita", le dije mientras me movía con fuerza y llegaba a otro orgasmo más, de solo pensar su pija entrando otra vez en mi culo. No podía parar, al contrario cada vez estaba más caliente. Me puso en 4, se embardunó la pija y mi cola con lubricante y empezó a jugar con sus dedos en mi ano. Cuando estuvo listo empezó a empujar.

Ahora no solo agarraba las sábanas sino que mordía la almohada. Le había pedido que me rompiera la cola, pero sentía que estaba siendo muy literal! La está sacando... que alivio.. aaaayyyy ahí entra de nuevoooo. Trataba de relajarme para que su verga penetrara mi colita sin piedad. Cuando se empezó a acostumbar, me empecé a mover yo tratando de enterrar más pija. Creo que no entraba ni la mitad, pero cada embestida me desmayaba.

Ya no daba más, me rendí. Así que le supliqué que parara y me enchastrara toda. Me acosté boca arriba y levantándome el vestidito esperé la descarga en mi panza. "Dame la lechita... dame la lechita" le decía haciendo pucherito mientras él se pajeaba desesperado encima mio. No podía creer que todavía tuviera tanta leche para darme. Me bañó toda. Mientras él acababa yo me desparramaba toda la leche por mi cuerpo.

Se acostó al lado mío para descansar. En un rato, habría otro round. A partir de ese año, todas las Navidades Lucas recibe su regalito de parte de Mamá Noel...


Mi noche de graduación (2)

Mi papá me seguía apurando para irnos. Desesperada lo buscaba a Lucas pero no lo encontraba. Vi a mi hermano, en la barra charlando con mi amiga. Apenas me vió me dijo:

- Ey donde estabas?
- No importa! Papá se quiere ir!! y no lo encuentro a Lucas, sabés donde está?
- Se tuvo que ir. Te buscó un rato, te re desapareciste...

Me quería matar!! Lo que más deseaba en el mundo era terminar la noche con él. Y ahora se había ido. Seguro a garcharse a su noviecita. Mi hermano vio mi cara de decepción y resignación. "Ahora hablo con papá, le digo que te volvés conmigo", me dijo para tranquilizarme un poco.

Mi hermano tenía un gran poder de convencimiento con mis viejos, y por suerte muchas veces me beneficiaba a mi, y esta no fue la excepción. Logró convencerlos y me quedé. Pero él no se quedó por mucho tiempo, ya que al rato me vino a avisar que se iba con Agustina y Valeria a tomar algo por ahí, con algunos amigos de él.

Por más que me invitaron no tenía ganas de ir. Del grupo de amigos de mi hermano solo estuve con Lucas y sabía que conociendo a las 2 putas de mis amigas, no iba a pasar mucho tiempo a que me quede sola con alguno... y con lo alzada que estaba, mejor no tentarme.

Me quedé en la fiesta sola, y sin ganas de estar con nadie. Me senté cerca de la barra y me pedí para tomar, tratando de ahogar no tanto mis penas sino la bronca. En eso, se acerca un chico y me saluda.

- Qué chico que es Rosario! - La cara me sonaba, pero no la relacionaba. Hasta que me dijo su nombre y de dónde era.

Emiliiano es un pibe, que en esa época debía tener unos 24 años, que jugaba al hockey en otro club y era árbitro. Muchas veces había arbitrado partidos míos, nos conocíamos de vista y al parecer era amigo de uno de mis compañeros de curso.

- No te reconocí sin el disfraz de botón. - le dije. Nunca me llevé bien con los árbitros, lo admito jeje... Hablamos un poco, me dijo que le parecía raro que hacía mucho no me veía jugar, le conté mi problema con el tobillo. Y así la fiesta se fue terminando. Mis compañeros ya estaban viendo donde ir para seguir la joda. Si algo tenía en claro, es que no quería seguir ahí, y tampoco estar con los que se habían aprovechado de una de mis peores borracheras unas semanas atrás.

No hizo falta decir mucho para convencer a Emiliano de irnos. Tomamos un taxi y nos fuimos para uno de los telos cerca de la terminal. Era lo que necesitaba. 2 horitas, y chau. No quería nada más. Solo descargar mi bronca.

Lo tiré en la cama y lo desvestí. Me puse arriba suyo y besándolo desde su cabeza hasta su pija comencé a chuparsela. Era un honguito (?) petisita pero muy cabezona y muy ancha. El diámetro no llegaba a entrarme en la mano y menos en la boca. Hacía lo que podía.

Me subí arriba suyo y me senté en su pija. Cuando levanté la cabeza, me pude ver en uno de los espejos de la habitación. Me pregunté "que estoy haciendo acá?". Y mi cabeza empezó a maquinar mal. Me movía muy despacio con su pija enterrada por completo en mi concha. Mi mente volaba.

Mientras seguía moviéndome con la pija enterrada, pensaba que habría pasado si no me iba a coger con Nahuel... estaría ahora con Lucas? Me acordaba del polvo con Nahuel, pero no podía dejar de pensar de lo bien que la estaría pasando con Lucas. Con esa pija enorme desgarrándome mientras sus manos me acariciaban todo el cuerpo.

Inconscientemente, mis manos empezaron a recorrer mi cuerpo y me tocaba imaginando las manos de Lucas. Mis movimientos empezaron a acelerarse. Me vino la imagen de Lucas cogiéndose a su novia. Podría ser yo. Que tenía esa que no tenga yo? Intentaba clavarme más la pija de Emiliano, pensando que era la de Lucas... Quería esa pija enorme adentro! Saltaba con más fuerte para tratar de sentir la pija más adentro, pero no había forma de que llegara hasta donde llegaba el pijón de Lucas.

Emi me dio vuelta. Me acostó en la cama, se puso encima mío y ahora era él quien se movía. En el techo también había un espejo. Me veía a mi con las piernas abiertas rodeando la cintura de Emiliano, y a él moverse. Por más que quería pasarla bien, mi cabeza no dejaba de volar.

Con mis piernas empujaba a Emiliano más adentro, como queriendo que llegara más al fondo. "Más fuerte" le pedí. Aceleró el ritmo dándome una cogida como la que buscaba, que por un momento hizo sacar las ideas de mi cabeza y concentrarme. Acabó adentro mío... sacó su pija, tiró el forro y yo me tiré encima a chuparsela. Si frenaba, mi cabeza explotaba

Se la chupé un rato hasta que me separó y me dijo que esperara. Ahí entré en razón que estaba fuera de mi. Me acostó en la cama abrió mis piernas y se dedicó a chuparme la concha. Pasaba su lengua casi rozando por mis labios, la vagina y el clítoris. Uno de sus dedos se enterró en el mar de jugos que era mi vagina. Cerré mis ojos. Porqué eligió a otra? Bueno, yo también elegí estar con otro.

El ritmo con la lengua empezó a acelerarse. Me estaba comiendo toda la concha. Quería pija. Urgente. Con mi mano busqué su pija. "Metela" le pedí."Hoy estoy re puta... aprovechalo y cogeme como a una putita calienta dale", lo provocaba. Los ojos se le desencajaron. Obediente, se puso de rodillas y me la metió sin asco. Levantó mis piernas en sus hombros y me cogió bien fuerte un rato. Me dio vuelta y me puso en 4.

Le pedí que me agarrara los pelos y me pegara en la cola, que me cogiera más fuerte y más duro. Estaba sacada pero mal. Emiliano respondía acelerando el ritmo y diciendo "que puta que sos pendeja te voy a romper toda". "sii soy re puta cogeme más fuerte dale haceme mierda".

Le pedí que acabara en mi espalda. Quería parar. Me estaba secando de tanto maquinar, mi cabeza estaba en otro lado y no disfrutaba. Después de un rato, sacó su pija y sentí el latigazo caliente. Fueron como 3 en realidad, guardaba mucha leche. Me dejé caer en la cama. Emiliano se acostó al lado mío y me abrazó. Cuando vi semejante muestra de cariño me levanté y me fui a bañar.

Me bañé con agua fría. Muy fría. Tardé lo suficiente como para salir y al rato recibir el llamado de que teníamos que irnos. Emiliano me quiso acompañar a mi casa, pero le dije que no se preocupara y me tomé un taxi sola. Sabía que me había mandado una gran cagada que me podía traer consecuencias en el club.

Cuando saqué el celu, vi un mensaje de Lucas. "juli, me tuve que ir... hoy quería estar con vos, te busqué y no te encontré. No quería joderte, seguro querías disfrutar con tus amigos. Espero que la hayas pasado genial. te quiero nena, un beso!". Me dio más bronca, por alzada, el pibe que me volaba la cabeza y con el único que quería terminar la noche se había ido. Por mi cabeza lo único que pasaba era que lo había perdido para siempre.


Mi noche de graduación (1)

Después del episodio que conté en el relato anterior, me ligué LA cagada a pedo del siglo. Estuve castigada y mis vacaciones (próxima serie) se vieron en peligro. Por suerte no supieron nunca toda la verdad de lo sucedido, sino creo que aún estaría castigada.

Yo estaba un poco bajoneada también, me sentía muy puta por haber accedido a eso y no se... como vulnerable! no se como explicarlo. Además que el rumor corrió (como siempre) muy rápido entre los compañeros de curso y casi todo el colegio. En definitiva, en ese contexto llegaba el día de la fiesta de graduación.

Era la primera vez que me iba a encontrar con mis compañeros luego de aquella noche. Por las dudas, traté de esquivarlos y me quedé con mis amigas. Sin embargo, las miradas y las risas eran constantes. Alguno hasta me dijo de querer repetirlo esa noche. Ya me había cansado de mandar a la mierda a todos, así que me fui afuera (el salón tenía un parque que daba a un balcón al río, muy lindo de noche) y me puse a mirar las luces de la ciudad reflejadas en el agua.

Siento atrás mío a alguien. Me doy vuelta. Era Nahuel (el del strip poker). Él no había estado en la noche que me enfiestaron 3 de mis compañeros y el primo de uno de ellos.

- Que hacés acá sola Juli...
- Me cansé de rechazar propuestas para ir a garchar...- le contesté medio en joda, medio enojada
- Uhh... jaja.. bueno, pero vos también boluda!! Te la re mandaste!
- No me hagas acordar... Estaba en pedo, no sabía lo que hacía.
- Bueno, igual.. te comento... para que no te sientas tan mal: a los pibes los re gastamos, porque vos sola y borracha los sacaste de batalla a los 4... jaja... - me dijo abrazándome. Me sacó la primera sonrisa de la noche
- Callate tarado, igual hubiese preferido que no pase eso!
- Ya está Ju... te los cargaste a los 4. Ya fue. Dale vamos adentro con los chicos!
- Yo me quedo un rato más...
- Bueno, yo me quedo con vos. Y voy a estar con vos toda la noche así no te joden más, dale?

Dije que si con la cabeza. Dicho esto, me abrazó por la espalda, cruzando sus brazos en mi panza. Sentía como respiraba cerca de mi oreja. Moví mi cabeza para que su aliento pegara justo donde me gustaba. Sus manos empezaron a subir lentamente y acariciándome en círculos comenzó a besar mi cuello.

Me apoyó ligeramente su pija, acción que respondí tirando mi cola hacia atrás. Sus manos bajaron hasta mis piernas, las acarició de arriba hacia abajo, levantándome un poco el vestido para llegar hasta mi entrepierna. Largué un suspiro. Llevé mi mano hacia atrás y agarré su pija, comenzándola a pajear por encima del pantalón. Dentro mío luchaba entre un "cortala, no podés ser tan puta" y un "cogetelo ya". 

En ese momento nos llamaron de adentro, había que ir a brindar. Nos miramos con ojos de deseo pasión y mucha pero mucha calentura. Esto no iba a quedar así. Bailamos juntos toda la noche. Nos franeleamos de una manera que de casualidad no nos pusimos a garchar en el medio de la pista.

Lucas, el amigo de mi hermano, iba a ir al brindis. Y yo quería si o si terminar la noche con él. Cuando llegó, lo saludé, brindamos, fotos con la familia y amigas... Llegó otra vez el momento del baile. Busqué a mi pareja de esa para seguir el franeleo, pero no lo veía. De repente me agarraron la mano desde atrás. "Seguime" me dijo Nahuel arrastrándome hacia la puerta del salón.

Llegamos a un auto, el del padre de Nahuel, y nos metimos directamente atrás. Me acostó en el asiento y levantándome el vestido se tiró de cabeza a chuparme la concha. Cuando la rozó con los labios, me mojé y empecé a gemir.

Me agarraba del techo y el otro asiento, ya que cada movimiento de su lengua me volvía loca y me movía para todos lados. Lo agarré de los pelos y lo apreté contra mi concha. No solo era su lengua, también estaba jugando con sus dedos en mi conchita. Movía los dedos de una forma que aceleraron mi orgasmo. Fue corto... pero intenso... no me guardé nada. Pegué un grito de desahogo infernal.

Me fijé de no haber ensuciado el asiento (sentí que me había chorreado toda), mientras recuperaba el aire. Ahora lo senté yo a él, le bajé el pantalón y lo dejé en bolas de un movimiento. Me arrodillé a su lado y se la empecé a chupar. Hacía llegar su pija hasta mi garganta y la llenaba de saliva. Sacaba mi boca y la pajeaba, mojando todo el largo de su verga con mi saliva. Volvía a repetir... Nahuel se empezó a sacar la camisa. "NO! cogeme así vestido, dale!". Me re calentaba verlo con el traje medio desarreglado.

Dicho esto me acosté nuevamente y abrí mis piernas para recibir sus embestidas. Yo seguía empapada. Su pija se deslizó fácilmente por mi concha hasta el fondo. Empezó a cogerme con movimientos cortos, con toda la verga clavada en mi. Me empujaba fuerte contra la puerta. Tenía miedo que se abriera y salir despedida al medio de la calle. Era la que me faltaba!

Lo empujé y lo senté poniéndome yo arriba. Me clavé la pija y agarrándome de sus hombros empecé a subir y bajar cabalgando en su verga. Estaba por acabar de nuevo. Nahuel me pidió que me moviera más despacio porque lo iba a hacer acabar. No podía, no controlaba mi cuerpo. La calentura que tenía era inmensa. Encima tenerlo en camisa y corbata, con su pantalón medio bajo me daban más ganas de violarlo.

Me seguí moviendo queriendo acabar de nuevo. Nahuel empezó a gritar. Ya había acabado. Lejos de parar, seguí cabalgando sobre su pija ya enlechada. "Ahh que puta que sos..." me dijo mientras yo seguía frotando mi clítoris contra su cuerpo. Me agarró de la cintura inmovilizándome y él empezó a meter y sacar su pija a una velocidad impresionante. Era el sprint final que me faltaba.

Me liberé de sus manos y se las junté atrás de su cabeza. Ahora era yo la que controlaba los movimientos. Me levantaba y me dejaba caer para enterrarme la verga bien hasta el fondo.

Las manos de mi amigo me agarraban fuerte de la cola y me pegaban chirlos que me provocaban moverme más y más fuerte. Gemía cada vez con más ganas, hasta que llegué a terminar y me frené. Estuve un rato con la pija adentro hasta que junté fuerzas me levanté y me senté a su lado.

Nahuel seguía con la pija durísima y se estaba pajeando. "Me la hiciste parar de nuevo" me dijo, levantándose y acercando la pija a mi boca. Agarré sus huevos acariciándolos, mientras me dejaba coger la boca. Metí la cabeza de la pija en mi boca y lo pajeaba desde la base hasta mi boca, mientras movía mi lengua por toda la cabeza de la poronga. Se estaba poniendo cada vez más dura.

Sentí la leche en sus huevos queriendo salir. Cuando estuvo por acabar, lo senté y le abrí la camisa. Esta vez, no podía ensuciarme. Seguí chupando su pija mientras lo pajeaba, hasta que empezó a largar toda la leche en su panza. Por suerte, no se manchó la camisa. Con mis manos le desparramé la leche por su cuerpo y después me chupé los dedos. Le comí la boca, nos vestimos y volvimos a la fiesta.

Cuando entramos, todos seguían bailando. Me encontré con mi papá: "Julieta (así me dice cuando está enojado y bueno...seguía enojado!) saludá que nos vamos". Yo no me quería ir... encima, todavía tenía que festejar con Lucas!