Me recibí de maestra de un nene (segunda parte)

Agus

El fin de semana, Alejo (el primo de Juli) había festejado el cumpleaños. Julieta se había enfiestado a uno de sus amigos, y al parecer caí yo en el medio de la negociación: él le dejaba usar su habitación a cambio de que yo garchara una vez más con el pibito. "Dale, que te cuesta" me suplicó ella y como por las amigas una se sacrifica, le prometí que le escribiría.

El lunes le mandé mensaje. Si era por él, nos veíamos en ese mismo momento, pero yo quería tirarlo más para adelante, pero sin llegar al finde, asi podía salir de joda tranquila. El jueves quedamos en encontrarnos, a mitad de camino de nuestros dos colegios. De ahí, fuimos para su casa, ya que sus padres no estaban y el hermano tenía doble turno.

Compramos algo para comer, y luego, nos tiramos a ver tele, que quedó encendida y mientras nosotros nos revolcándonos en el sillón. Le pregunté si en estos meses había cogido alguna otra vez. Me dijo que no, por lo que me imaginé otra vez un par de polvos express. 

Me desnudé por completo, ya que él no lo había hecho, solo me tocaba por debajo de la remera; y me senté arriba suyo. Agarré sus manos y las puse en mis tetas. "Relajate", le dije al notarlo muy tenso. Empezó a amasarlas, acariciando los costados, rozando los pezones. Cerré mis ojos y empecé a suspirar con cada movimiento del pendejo.

"Te gusta?", me preguntó con voz nerviosa. "Siiii, seguí asi, dale!" lo incitaba yo, mientras rozaba mi clítoris contra su pierna. Lo desnudé a él, dejándolo solo en calzoncillos. Se notaba la erección que tenía. Se la acaricié un poco y volví a ponerme arriba para que siguiera tocándome.

- Alguna vez tocaste una concha? - le pregunté mientras seguía rozándome las tetas
- A parte de la tuya, no
- La mía no la tocaste - le dije riéndome. - Vení

Y era cierto... en la lujuria del primer polvazo, casi que me lo había cogido yo a él... 

Me acomodé en el sillón, abrí mis piernas y le mostré toda mi concha. Él se quedó hipnotizado mirando como empezaba a tocarme. "Ayudame", le dije con una mano en mi conchita y otra en mis tetas. Agarré su mano, le chupé los dedos y la puse en mi concha. Se la arrastraba de arriba a abajo, en círculos, apretando, rozando...

Yo gemía cada vez más. "Chupala", le dije como si fuese una orden. Primero, no entendió, pero luego acomodó su cabeza entre mis piernas. Se quedó mirando, como queriendo descubrir todo lo nuevo que tenía en frente. De a poco, se animó y sacando la lengua, empezó a rozar mi clítoris con ella.

"Ayy siii" gritaba yo mientras él iba tomando confianza. Por ser la primera vez, lo hizo bastante bien. Lo separé de mi un rato, agarré uno de sus dedos y lo chupé. Luego, hice que lo metiera dentro de mi conchita. Lo moví un rato y después lo saqué mostrándole lo mojado que estaba. Metí el dedo en mi boca y se lo chupé como si fuese su verga.

Lo hice parar y lo terminé de dejar en bolas. Agarré su pija, que explotaba, y la empecé a chupar. Me la clavé hasta la garganta, la sacaba por la mitad y la volvía a clavar. La dejé súper lubricada. Ale tenía una cara de asombro y de no creer lo que estaba pasando. Después, me di vuelta arrodillándome en 4 en el sillón y levanté la cola. "Cogeme", le ordené.

Ale se acomodó y me la puso de una. "Despacio... despacio", le dije cuando vi que quería empezar a taladrar como loco. Empezó a acelerar de a poco. Ya se sentía el ruido de su cuerpo chocando contra el mío, cuando la sacó de golpe y me acabó en la cola. "Ay neneeee, hace cuanto no te pajeás???" le dije mientras seguía recibiendo chorros y chorros de leche que llegaron hasta mis hombros.

Volví a sentarme y abrir las piernas. Él había acabado, pero yo no. Así que me dispuse a disfrutar yo. Lo puse a chupármela de nuevo, hasta que terminó el trabajo. Me retorcí del placer cuando por fin vino el orgasmo deseado. Cuando se levantó, estaba empalmado de nuevo.

Me llevó hasta su habitación, y me volvió a coger. Me acosté en la cama, él se tiró encima mío y me la puso de una. "Cuando estés por acabar avisame", le dije. Tenía pensado dejarle un regalito para sus pajas. Después de un rato de penetrarme, la sacó y me dijo que ya casi estaba. Se notaba, porque la pija le latía de lo caliente que estaba.

Me senté en el borde de la cama, agarré su pija y lo empecé a petear. Se la chupé hasta que empezó a acabar. Cuando sentí la leche golpear contra mi garganta, tragué un poco y el resto lo empecé a escupir un poco en su pija, otro poco en mis tetas; para luego desparramarla. Le pasé la lengua al tronco de la verga, aun dura y chorreando, hasta dejarla limpita.

Con mi mejor sonrisa me acosté en la cama mirando como Ale aún no podía moverse. Seguía con la boca abierta. Se fue a limpiar, y volvió al rato. "No te querés lavar?", me preguntó. "No, me gusta sentir la lechita sequita en la piel" le dije tocándome las tetas. Ale se tiró encima mío y empezamos a besarnos de nuevo.

Me manoseó toda. Esta vez, se animó a tocarme la concha y hasta me pajeó metiéndome los dedos. "Asiii asiiii", le decía mientras los movía a gran velocidad. "Chupala" le dije cuando no aguanté más. Se tiró entre mis piernas y me hizo acabar de nuevo.

Luego de descansar, me cambié para irme. Ale me quería convencer de quedarme para otro polvo, pero me tenía que ir. "Dejame que te haga la cola", me dijo. Me empecé a reír y le dije que ni en pedo. "Aprendé un poco, y después vemos". Igualmente, me dio lástima dejarlo tan caliente, así que le hice un pete en la puerta y después si, volví a mi casa.

Los días siguientes, siguió insistiendo en volver a vernos, pero no le di bola. Mi parte del trato con Juli ya lo había cumplido. 

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Este relato es parte de una saga: 
- Me recibí de maestra de un nene (primera parte
Me recibí de maestra de un nene - este relato -

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